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domingo, 3 de septiembre de 2017

"indulgere genio".

"Que Genius tiene que ver con el generar es por otra parte evidente en el hecho de que el objeto por excelencia "genial", para los latinos, era el lecho: genialis leetus, porque en él se realiza el acto de la generación. Y consagrado a Genius era el día del nacimiento, al que por esto mismo denominamos todavía genesíaco. (...)

Se llama mi Genius, porque me ha engendrado (Genius meus nominatur, quia me genuit)." Pero eso no basta. Genius no era solamente la personificación de la energía sexual. Ciertamente cada ser humano varón tenía su propio Genius y cada mujer tenía su Juno, ambos manifestaciones de la fecundidad que genera y perpetúa la vida. Pero, como es evidente en el término ingenium, que designa la suma de las cualidades físicas y morales innatas en aquel que comienza a ser, Genius era de alguna manera la divinización de la persona, el principio que rige y expresa toda su existencia. Por esto a Genius era consagrada la frente, no el pubis; y el gesto de llevarnos la mano a la frente, que hacemos casi sin darnos cuenta en los momentos de desconcierto, cuando nos parece casi que nos hemos olvidado de nosotros mismos, recuerda el gesto ritual del culto de Genius (unde venerantes deum tangimusfontem). y dado que este dios es, en cierto sentido, el más íntimo y propio, es necesario aplacarlo y mantenerlo propicio en todos los aspectos y en todos los momentos de la vida. Hay una locución latina que expresa maravillosamente la secreta relación que cada uno debe saber entablar con su propio Genius: indulgere Genio. A Genius es preciso condescender y abandonarse, a Genius debemos conceder todo aquello Genius que nos pide, porque su exigencia es nuestra exigencia, su felicidad es nuestra felicidad. Aun si sus -¡nuestras!- exigencias puedan parecer poco razonables y caprichosas, es bueno aceptarlas sin discutir.

(...) Genium suum defraudare, defraudar al propio genio, significa en latín entristecerse la vida, embrollarse a uno mismo. Y genialis, genial, es la vida que aleja la mirada de la muerte y responde sin dudar a la incitación del genio que la ha generado."

y nada, arrojada a mi propia fuerza centrípeta y centrífuga otra vez.
ya recordé por qué no me dolió las otras veces.

jueves, 3 de marzo de 2016

never over.

no encuentro ni conozco las palabras que me permitan explicar cómo me derrumbo más allá de los caminos que he construido para ti, cómo cualquier cosa en todo lo que implica una vida: una imagen, una palabra, una coincidencia, lo que sea me quitan de cuajo el entusiasmo que profeso y del que me convenzo para seguir.

no entiendo lo testarudo que es mi temor, ni siquiera sé si se trata de temor, ni siquiera tiene la decencia de venir y presentarse como lo que me mantiene encerrada en mis nervios, la jaula de hormonas y náuseas que no tiene nombre, que me patean de vez en cuando (sin querer, sin querer, sin querer). 


va más allá, es más fuerte que yo. llevo 26 años y algo dimensionando la fuerza que puedo tener y no tiene nada que ver con esto. me desmorono más allá, siempre más allá. caen pedazos, cruje la piel y no logro cerrar los ojos ni los puños. las uñas rotas se entierran, tengo mucho miedo de dejar caer las lágrimas, que nadie me vea así, que nadie me vea así. 

nadie me va a ver así.


es el pánico de sentirme mal sin poder echarle la culpa a nadie ni a nada más que a mí misma. la forma más simple de llegar a un fin es la linea recta, pero sólo se puede ir hacia adelante o hacia atrás. detenerse. parar. ¿alguien tendría que asumir la culpa por algo que no es directamente un daño? 


¿con el tiempo esto no será este un motivo para dar las gracias?
por el momento no. por el momento no existe un nombre ni una palabra que me atreva a pronunciar. 


otro cliché: el remedio y el veneno son lo mismo, distan dosis (lo repito).



domingo, 21 de febrero de 2016

pantallazo azul.

tristeza, angustia y dolor
se levantan en las orillas de mi corazón,
de mi mente
se erigen, invencibles
creando abismos.
entrelazan sus manos etéreas
y ahora son una hermandad enferma
me conjuran soledad
con la excusa de protección
"ten cuidado".

en cierto momento de la caída libre
dejo de sentir la mezcla
me siento segura, supongo
no fue tan en vano el nudo en la guata
ahora que vuelve, pero en mi garganta
nadie se merece este martirio. 

"no debiese culpar 
ni hacer responsable a nadie
de los saltos que se toma mi inconsciente" 
me repito, incesante
"no lo hago", me respondo
la situación apremia: 
la manzana pudre el cajón.
- no porque quiera, es porque 
están todas ahí.

y por más que uno les diga
"cuidado, me pudro, háganse a un lado"
mejor no les dice, quedarse solo es peor,
es peor que hacerse cargo de cagarlas
un rato, dos ratos o tres.
 "era obvio que me estaba pudriendo"
dice uno después, se excusa
sabe que no es suficiente
(pero, al menos, no te pudriste solo.)

entonces, tristeza/dolor/angustia
recuérdenme esa vez que nacieron
asegúrenme que fue a partir de la herida
tengan la decencia de decirme que fue merecido
que no fue sólo el miedo a lo que se sabe
dirijan sus ojos llenos de vacío a los míos
y digan, con voz clara
que mi desconfianza no sobra del todo.

aclaren el enredo, digan dónde empezó
debería ir atrás, extirpar la pulpa
hacer explotar edificaciones,
estructuras en mi cabeza
que dejaron de funcionar:
nacer de nuevo
sin ustedes en el viciado centro
trepanarlas de mi yo a prueba de fallos.

quién sabe, en una de esas
luego de que la sangre corra,  
logro lo que las cuatro siempre quisimos
y nos dejamos de huevear un rato.

lunes, 12 de octubre de 2015

elucubración nefelibata.


no tenía a quién recurrir esta vez, otra vez
todo había resultado de la peor forma posible y yo
esta vez, otra vez, no tenía a nadie a quién recurrir
en mi mente daban vueltas frenéticas, incansables 
todos los errores
que había cometido 
y todas las veces en que pensé
en que no lo haría, todas las veces en que me convencí
que tendría más cuidado y que no volvería 
a traicionarme así.

pero en ese momento -enredada a las sinapsis de mi inconsciente-
estaba sola, todo había resultado de la peor forma posible
y necesitaba un abrazo, sentir que alguien estaba ahí
que a alguien le importaba mi soledad y que, por lo tanto
no estaba tan sola
tenía esa necesidad urgente quemándome las ansias
quería importar, con cada célula de mi cuerpo
empecé a pensar que si nadie estaba ahí para verme 
(dentro de sí, fuera, donde sea)
entonces no estaba existiendo, no había ninguna persona 
que pudiese confirmar que yo estaba ahí.

la ansiedad crecía, apoderándose de toda mi voluntad
cada-vez-más lo que quería se transformaba en pura impotencia
el querer hacer algo que nunca podría pasar
paralizada, con mi cara cubierta
no quería que nadie viera el desastre en ella
pero sabía que nadie lo iba a ver
sabía demasiado bien que
la posibilidad de recibir lo que quería era nula, 
todo, absoluta-mente-todo
había resultado de la peor manera posible 
y me había traicionado otra infinita vez.

y entonces sucedía
con mi cara entre mis manos, tragaba saliva una vez
dos veces, tres veces, convulsiones ridículas, comenzaba a hipar
en un momento que no se acababa, mi cuerpo se contraía a breves intervalos
breves-intervalos-con-convulsiones, estaba sucediendo
y mis manos, poco a poco, comenzaban a humedecerse
sentía calor en ellas, mi cara se ablandaba lentamente 
mi boca se entibiaba
y entonces se trataba de una masa húmeda lo que tocaba
con una mueca de desesperación inconfundible
estaba llorando como no he llorado en meses
estaba llorando mi impotencia inexorable
al fin.

en ese momento, estando sola, sabiéndome sola, entendiéndolo así
pude proyectar cada momento de los que venían
totalmente sola y sentí cómo las más horribles sensaciones 
se apoderaban de cada instancia de razón restante
lloré y grité, maldije a todos los tiempos
diez minutos allá, un par en esta pieza 
mi hermano entró y el llanto se detuvo bruscamente
"estabas gritando", me dijo, "¿qué soñaste?"
"no me acuerdo", le mentí. 
(en el sueño él era uno de los que se iban y aún me dolía)
(explicárselo iba a ser muy complicado)
me hizo cariño un rato, porque a veces no necesito explicarle todo
mientras yo aún no despertaba completamente.
"¿qué grité?", le pregunté. "no se te entendía", me mintió él esta vez
ambos sabemos que eso era lo mejor que podía hacer, 
lo rodeé con mis brazos, sintiendo una de esas gratitudes extrañas
que dicen "gracias por ignorarme", "de todas formas no sé qué hacer",
"no nos hagamos cargo".

volví a sentir el mareo de las sensaciones que se apoderan
me habían seguido en el camino de vuelta, pero
volví a darme cuenta de que aún no puedo.
"no te vayas nunca, porfavor", le dije
hice presión en mis párpados, apreté mis puños en su espalda
y me conformé con esa única lágrima posible.

viernes, 11 de septiembre de 2015

distress call.

que alguien se paletee con un abrazo de los de verdad, poh.

martes, 11 de agosto de 2015

espiralcito.

yo cacho que esto es suficiente, la sobrecarga suficiente.

es verdad, muchas cosas me importan cada vez menos
y es verdad, pareciera ser que eso era una mentira.
una mentira que puse como una especie de sello en cada una de las puertas de lo que
siempre-supuse-que-era-yo: un manojo de sentimientos sin dirección específica.
pero puta, a veces me pongo dramática y pienso que en volá, sólo en volá
yo no soy así
o que las cosas no son así
o que en verdad no hice eso
o que en verdad no era lo mejor que podía hacer
pero el día en que pueda contemplar TODAS las posibilidades y elegir la mejor---
va a ser el día del pico.

o en volá este sufrimiento gratuito es una pura paja mental
por la que estaré agradecida dentro de un tiempo,
cuando no tenga tiempo para sentirme mal por nada.
Y DIGA OYE QUÉ GANAS DE ESTARME HUEVEANDO LA MENTE POR COSAS ASÍ.
no tengo ni la más remota idea.
en el fondo sí la tengo, been there.
qué ganas.
en el fondo todo se condensa a la idea de que ahora me estoy sintiendo así
y mañana no sé qué hueá.
mañana voy a reaccionar distinto y pensar distinto y todo esto será una basura.
tendré 30 y leeré esto y seguiré sintiendo que soy la misma
pero que algo cambió, pero que no fue lo suficiente y sigo haciendo hueás
como si dejar de hacer hueás fuese lo más bacán a lo que uno pueda aspirar,
como si eso resolviese todas las cosas
como si dejar de hacer hueás me asegurase sonreír todos los días, todo el día
como si sonreír todos los días, todo el día fuese lo más bacán a lo que uno pueda aspirar.

no sé, igual.
no tengo idea y no quiero pensar en ello.
escribir nomás, en volá.
para después venir, leerme y sentir que ya no tengo que escribir sobre ello,
porque ya lo hice
porque ya lo pensé y pucha, tomé nota y eso es suficiente.
quizás modificar un par de cosas
hacer que mis palabras suenen un poquito más bacanes
un poquito más como-que-he-vivido-más.

y no sé por qué le doy tantas vueltas
si nada de esto va a durar más de 5 años
porque todos se van.
yo nomás, en volá y mis vueltas de carnero en mi cabeza,
arrasando con el diógenes enfermo que colecciono ahí dentro, no sé.
no sé por qué le doy tantas vueltas,
y no sé por qué le doy tanto color. si cuando me despierte, el dinosaurio va a seguir aquí.
ASÍ QUE QUÉ TANTA HUEÁ con el sufrimiento.

martes, 23 de agosto de 2011

Dejé de escribir tanto acá porque dejé de creer que un blog cambie las cosas. Le perdí, con toda razón, la fe (y con la razón y la fe de mi lado pesimista no hay nada que hacer).

Los días que he vivido, los motivos de mis síncopes no los voy a gritar acá, a los vientos que vayan quedando. Esta hueá no sirve y no voy a mezclar lo útil, lo lleno de vida con esta hueá tan necrósica. Ni ahí con tener un diario, ni ahí con darle cuenta a nadie de lo que ha sido de mi vida. Ni ahí con pretender que lo que puedo decir aquí pueda interesarle a alguien. Este lugar está podrido, el hedor sofoca mis alegrías y no es digno que me desnude, voy a quedar con tonos verdosos, la humedad se va a comer lo que quede. Ni ahí con pretender cualquier cosa aquí, desprecio mis pieles antiguas. Ni ahí con rendirle cuentas a mis pieles antiguas, dejen de embargarme en letras, no voy a venir a anotar mis posesiones para que ustedes, perras de mierda, me las quiten.

No tengo ganas de venir acá por ningún motivo. Hoy me siento más mía que nunca.

miércoles, 27 de mayo de 2009

voy a vomitar.

En mis entrañas se alojaba un malestar nauseabundo, tenía mucho frío y le pedía me acurrucara y me cuidara.
Acostumbro enfermarme, acostumbro a una cierta hora de la noche descomponerme en fiebre y náuseas, esa vez él estaba ahí, cuidándome y en mi rostro se dibujaba una sonrisa entre tanta sensación desagradable en mi garganta, viendo nudos y colores oscuros dentro mío. Más allá de la guerra que se daba en mi organismo, fuera, donde iban mis ojos, estaba él mostrándose preocupado, acariciando mis mejillas y mi cuello, pasando por mi frente y frunciendo el ceño, arropándome, preguntándome en susurros en qué podía ayudarme. Le decía que pasaría en un rato, que con él ahí, cuidándome, mis entrañas se reordenarían.
Me miraba con un brillo en sus ojos que la lámpara acentuaba. De pronto mi garganta se apretó, mi estómago se convulsionó. Lo miré con angustia, pedí en voz baja que me distrajera.- Vas a estar mejor, amor, va a pasar. Siempre pasa, sólo aguanta -me dijo y nos quedamos en silencio mirandonos.
- Voy a vomitar.

viernes, 30 de enero de 2009

tómese en cuenta.

Característica y requisito primordial de mi príncipe azul: proveedor de sufrimiento gratis.