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viernes, 13 de noviembre de 2015

quizás sea muy pronto.

y quizás debería resguardar un poco la decencia
no comportarme como una pendeja y guardar silencio
pero no puedo, es en estos momentos
en los que debería aprovechar
y hacer mías todas las formas sutiles que existen
de gritarle al mundo entero, incluyéndote a ti
la ebullición del sinsentido y el olvido de las razones,
la fruición no recomendable de saber todo lo que arrastra
el simple hecho de mencionar tu nombre.

aprovechar cada uno de los ecos que evoca,
tengo que aprovechar que ahora siento
que ahora estoy viva y quiero seguir viviendo
que me gusta vivir para haber llegado a esto
de quizás sentir que nos merecemos mutuamente
ahora, en este momento
donde vivir incluye la posibilidad 
de deslizar mis manos y sentirte por completo
observando tu sonrisa y sentirla replicándose en mi boca
en una muy mala copia, pero siempre entusiasta

es en estos momentos cuando debería aprovechar
así que no estoy de acuerdo, no puedo estar de acuerdo
con guardar la compostura que me quitas
todas las veces que te veo a luz y a sombra
desde la inesperada y desesperada sincronía
cruzada por las casualidades forzadas
a sabiendas que algún día iba a estar agradecida de esto.
de verdad, no puedo estar de acuerdo.

así que debería agradecerte por ser
el motivo por el que marco a fuego estos días
la razón por la que pierdo lo que en esta linea digo que estás siendo
pero quizás, sólo quizás sea mejor
no agradecer nada, aprovechar la oportunidad
y sentirme por siempre en deuda
esa vendría siendo, más o menos, mi idea.

jueves, 6 de febrero de 2014

negación del origen, partamos

no hay génesis, decía, sólo genealogía.

y en realidad debe ser que algo está fallando ahí. es una orfandad, una cosa que nunca he tenido. vengo a mi pieza después de semanas y en mi casa hay ratones. siento mi cara con fuerza contra lo que sea que me genere estabilidad, como aspirando esa ausencia de aire, desesperadamente, como si fuera la única que me pudiera salvar de tanta falta. y sollozo indefensa, porque no tengo, nunca tuve, no tendré nunca un lugar a dónde llegar. y mi única estabilidad es aferrarme así, pedir ayuda y respirar pesado, ahogarme en "tú no entendís esta hueá", dar empujones y sentirme pésimo si, de casualidad, alguna cosa me recuerda este vacío.


culpo a mis papás por todo. no he crecido nada. hasta de que me tenga que sacar todas mis muelas.

mis papás casi no tienen dientes.

pero los tuvieron en su juventud, ellos tuvieron sus 20 años con dientes preciosos y una sonrisa envidiable.

yo no.

ellos pudieron tener su vida, "criar" hijos, etc. todo sin esta presión de que la gente se va a morir y después la gente que queda se va a matar.

pero cada vez que vuelvo a mi casa me reciben así, con tanta alegría. y ratones.

ESTA PRESIÓN CONCHADESUMADRE QUE NO DEBERÍA TENER. una constante perturbación sobre el futuro, sobre lo que está pasando y que, como ellos, decidí no tomar en cuenta.

no tengo origen, mi nombre es un intento muy fallido por tratar de instalarlo en esta familia.

pero yo no podría, en toda mi vida, hacerles el honor.

martes, 23 de agosto de 2011

Dejé de escribir tanto acá porque dejé de creer que un blog cambie las cosas. Le perdí, con toda razón, la fe (y con la razón y la fe de mi lado pesimista no hay nada que hacer).

Los días que he vivido, los motivos de mis síncopes no los voy a gritar acá, a los vientos que vayan quedando. Esta hueá no sirve y no voy a mezclar lo útil, lo lleno de vida con esta hueá tan necrósica. Ni ahí con tener un diario, ni ahí con darle cuenta a nadie de lo que ha sido de mi vida. Ni ahí con pretender que lo que puedo decir aquí pueda interesarle a alguien. Este lugar está podrido, el hedor sofoca mis alegrías y no es digno que me desnude, voy a quedar con tonos verdosos, la humedad se va a comer lo que quede. Ni ahí con pretender cualquier cosa aquí, desprecio mis pieles antiguas. Ni ahí con rendirle cuentas a mis pieles antiguas, dejen de embargarme en letras, no voy a venir a anotar mis posesiones para que ustedes, perras de mierda, me las quiten.

No tengo ganas de venir acá por ningún motivo. Hoy me siento más mía que nunca.

sábado, 31 de julio de 2010

lo cuático.

Siempre me he preguntado, me he observado en la tarea voluntaria o no de, cada cierto tiempo, borrar todo aquello que me identifique (fotos, escritos, mails, souvenirs, credenciales varias). Me he puesto reflexiva ante un hecho tan típico para mí como lo es perder cosas (porque "se me caen", por algunos formateos de mi pc, por terremotos o "accidentes de personalidad") y la pregunta es: ¿por qué pasa eso? la respuesta...no tengo idea de cuál será, la cosa es que pasa, la cosa es que tengo que andar constantemente haciendo trámites para volver a tener identidad en en el mundo, sacando carné, sacando pase escolar por chorrocienta vez. Mendigando fotos antiguas mías, porque no me queda nada, o me queda muy poco, ya ni recuerdo la cara que tenía antes.

Lo cierto es que a fin de cuentas, siempre he sentido un placer enorme de borrarme, ese dolor extraño y entrañable de un suicidio pequeño donde pretendo eliminar, junto con lo que lo representa, a mi pasado. Lo que me sobrecoge es pensar que aún cuando ese pasado es atesorado por mí, algo de mí está constantemente queriendo borrarlo, como pegando patadas hacia atrás. Tarde o temprano, al dar vuelta la página, saldrá una mano inesperada de mí y arrancará las páginas que hayan pasado y éstas desaparecerán de la faz de la tierra (al menos a mis ojos). Eso me aterra. Lo más terrible...es que me pasa.

La cosa es que sufro de amnesia inducida. Si lo olvido a usted mañana, siéntase en la libertad de recordarme el ayer en el hoy. No le garantizo una memoria inducida, ya que mi olvido es, muchas veces, irreversible. Pero, sin embargo, podríamos charlar un rato y usted podría compadecerse de mí y podría dejarme esa incómoda sensación de que yo a usted lo vi en algún lado, que me suena su nombre, que lo vi, lo , pero dónde, DÓNDE, CÓMO, CUÁNDO Y POR QUÉ.


PD: he de agregar que mi blog es el único que ha sobrevivido tanto a esta manía que menciono.
PD2: y que me aterra la idea de que sea como un cuchillo cocinero a disposición de quien quiera darse el lujo de...

domingo, 13 de junio de 2010

el día en que perdí mi identidad.


Si, señores. Yo, la troll de la ortografía (aunque debo confesar que he visto peores colegas), YO, QUIEN SIEMPRE DESESTIMÉ A LA GENTE CON MALA ORTOGRAFÍA! (?) YO! ...tengo un nombre mal escrito ._.

Y no es que no exista el tilde en las mayúsculas ni en el carné, como podrá ver usted, mi apellido SÍ LO TIENE. Así que ahora en adelante, llámeme GeNEsis. Génesis no more, esa...esa no soy yo 8). Asi que, por consiguiente, ahora volveré a ser un alma errante buscando mi nuevo yo.

Y asi poh, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Mi nombre está mal escrito y qué tanto, otros son adictos a la pasta o le roban a su abuela, le pegan a su mamá o maltratan a los animalitos, mi crimen es ese, no me discrimine usted, porfavor ;_;

viernes, 11 de junio de 2010

Tengo Miedo (así, con mayúscula).

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.


Neruda.


Fui obligada cruelmente a dejar mi rutina naturista de agüitas de lo que sea para calmarme por motivos que el doctor llamó de "salud mental". Fui amordazada y atada a una receta médica de fluoxetina y alprazolam, y detesto siquiera la idea. Señor doctor, sus dopes no sanarán mi mente, sólo la aturdirán o acelerarán. Mi mente se sanará de una manera en la que usted ni sus recetitas podrían hacerlo, por ende, las pastillas entregadas quedaron bien perdidas e ignoradas. No me importan sus diagnósticos mamones en los que resuena el pánico, la agorafobia, la depresión ni la ansiedad. ¿Sabe qué hice con su interconsulta? un avioncito de papel. ¿Le agrada la seriedad con la que me tomé la idea?

De todas maneras, tengo miedo. No quiero volver a ser eso que fui, no quiero volver a quedarme dormida sintiendo los quimicos en mi cuerpo, ni sentir a medias el frio de la cerámica del baño en mi rostro mientras todas las luces en mi mente se apagan. No quiero, no puedo, tengo mucho que perder. Esta es una carta de auxilio para no sé quién, me leo y me doy pena otra vez. Tengo que dejar constancia de que si llego a ser (o a hacer) algo no fue mi intención. Yo soy feliz, lo crean o no. Soy feliz, es sólo que a veces soy un poco debil...

viernes, 4 de junio de 2010

almost done.

Yo sé que mi cerebro puede soportar tanta presión,
aunque metafísicamente siento que ya viene,
que es imposible que no explote con tanta cosa dentro.
Acepto trepanaciones caritativas.
Supongo que...voy y vuelvo.

martes, 6 de abril de 2010

hoy el seba dijo que se acababa el mundo.

soma at work.











Sí, mis anteojos están heridos y lloran. Y tengo que leer mucho y no sé de dónde me he puesto tan entusiasta (en vista de que tengo esperanza de leer algo, al menos la esperanza, no digo que lea efectivamente, es una cosa de esperanza nomás). Pero algo es algo. Tengo chocolate...pero no por mucho tiempo. Y vales Sodexho que quizás duren una milésima de segundo más que el susodicho.

martes, 19 de enero de 2010

poliegolalia.


yo y mi repetorio de palabrería estúpidamente eficiente somos la maldición más absurda, ridícula e insulsa que existe por estos días míos y de nadie más.

lunes, 18 de enero de 2010

normalito.

tengo el pelo súper enredado, los zapatos sucios y las uñas mal pintadas. uno de los típicos días normales en la vida en que me vine pensando en la micro en cómo sería todo si me ganara algún premio de mucha mucha plata, venía ideando mi casa con muchas cosas del casa-ideas, a mis papás viviendo en la playa y quizás tendria uno o dos gatos y mi hermano estaría en uno de los mejores colegios y procuraría aprovechar lo poco de infancia que le queda para hacerla feliz.

mientras tanto, escuchaba las mismas canciones de siempre, que no he cambiado hace mucho mucho tiempo, pero que igual son re-simpáticas. el pop me pone idealista e ilusa quizás, el transantiago, pasar por pajaritos de noche, ver aquel paisaje tan pero tan aprendido. quizás sea por eso mismo, tengo el permiso de poder perderme en mi mente por esos instantes en los que hago algo tan maquinal, que no necesita nada de mi atención porque lo he hecho tantas veces y por eso suelo soñar en ese ratito.

y pucha, sería tan bakán que simplemente, que solamente muchas de las cosas no fueran como son ni como han sido, es TAN simple como que el mundo entero cambie y abra las puertas pesadas de la felicidad, prosperidad y tranquilidad para mí y mis ansias interminables.
pero de todas formas, pensandolo bien, no sería feliz. pienso que incluso siendo feliz no sería tan feliz como lo soy soñando con ser feliz. suena rarísimo quizás, pero no hay nada más cierto.

miércoles, 13 de enero de 2010

hola señor jano.

se dice que january viene de jano, dios romano que tiene dos caras, una mirando hacia delante y la otra hacia atrás. un dios re-precavido, y es genial (o no?) la idea de que enero se trate de eso.

ojalá yo no sea nunca como jano, ya bastante dolor de cabeza tengo con lo que hay en el presente.

y después de esa reflexión, vamos a lo chori de la vida: santiago a mil es re-buena-onda. aunque tenga que gastar mis ahorros para pintar mi pieza, iré a todo eso con la compañía más bacán del universo, veré a esos actores bacanosos y me compraré ese libro y me cagaré de calor esperando. y si poh, sonreiré de vez en cuando.

domingo, 10 de enero de 2010

hola yo.

Y así pos. Las palabras sobran.

sábado, 9 de enero de 2010

- evolución.

mentiría si dijera que no me da miedo cómo siento que he cambiado, lo rara que me siento a veces al compararme con lo que solía ser hace unos cuantos años atrás, es escalofriante.

pero bueno, así soy ahora. le tengo quizás miedo a muchas cosas más que las que temía antes, le temo a salir a la calle, por ejemplo. hago hasta lo imposible por no cruzar una calle cuando no tengo a quien tomar de la mano, me da asco pensar en otras cosas, quizás esté retrocediendo. recuerdo cuando fui la muleta de un infante, quizás esté llegando a eso, quien sabe. ahora sólo me agradan una clase especial de cosas, quizás delicadamente elegidas, la créme de la créme. detesto tener que verle la cara a medio mundo. adoro la soledad compartida, un poquito por esto y por esto otro, no tengo mucho que explicar. he aprendido a valorar lo importante de algún amigo por ahí, cosa que juré por dios no volver a tomar en cuenta.

la cosa es que tengo sierto hoptimismo respecto a desligarme y re-ligarme a lo que me incumbe, sin irme a la mierda. está tan mal que piense asi?

jueves, 31 de diciembre de 2009

dos mil diez.

sí, sí. hacía falta un desahogo importante y, por supuesto, no lo haré acá.

bueh, se va el 2009 y me alegro. lo más posible es que los problemas que me atormentaron a lo largo de ese año no respeten algo ceremonial como el ponderadísimo año nuevo y me persigan como siempre y, en el fondo, me da lo mismo.

es que esta cosa de tener una vida bastante enredada y complicada en todo aspecto ya no me molesta ni me deprime. quizás en una de esas "crecí" y "aprendí de lo malo" y dejé de patalear por lo penca que ha sido diosito conmigo. el punto es que me alegra que mi vida sea así porque es un constante desafío a todo eso que me quiere ver mal. y no sé si sea la vida, sabih? exactamente no sé qué será eso que me enferma, pero puedo contra él (o ella). ya llevo 20 años en este mundito y sé que no soy un 7 como persona, pero podría apostar mi vida a que mis intenciones, al menos mis intenciones, no son tan horribles como lo soy yo.

pero me da igual, todo esta noche me da igual. quiero darle una patada en el traste al 2009 y abrazar al 2010 porque centraré mis ganas de ser "algo bueno" al menos por este año. estoy yo, el 2010 y mis ganas de ser mejor con todos los que amo y quiero. estoy yo y mis ganas de dejar atrás mis úlceras nerviosas y mi agorafobia.

y no es tan dificil, sabih? no es TAN difícil.

miércoles, 24 de enero de 2007

Sería

Tengo 17 años, me dicen Soma e intentaré escribir una descripción lo más positiva posible. Pasé a cuarto año de enseñanza media, sí, el próximo año obligatoriamente creceré para el vulgo. Seré mayor de dieciocho, podré acceder a drogas duras y comprar algo de pornografía de la buena, bueno, eso dice el Danilo. También podré chocar autos y asumir mi responsabilidad cuando me arresten, creo que será fa-bu-loso. También me dicen que una persona se independiza, yo digo que eso es algo de disponibilidad, hay personas de 30 años, casadas que siguen siendo dependientes de sus padres, yo tengo diecisiete y me basta para ser más independiente que esas personas. El punto es que no quiero ser legalmente grande. El punto es que una vez más como que la vida me pasa por encima y estoy viéndola que se viene así sobre mí y qué voy a hacer, nada. Intenta verlo por el lado amable, me dicen. Parezco una histérica. Sí, lo soy y qué. Me gusta eso de ser ligeramente pro-te-gida por esto de ser chica, sé que mi vecina lo odiaría porque pensamos muy distinto y ella me reta y me dice no sé qué. Por ejemplo ese definitivo golpecito repetido en la cabeza que te dan los grandes con la sonrisa petulante típica que te dice que siempre estarás ahí, en la parte baja del ecosistema, como un plancton que, para una mejor ilustración, es adolescente. Ese golpecito odioso a mí me parece de lo más agradable por más que sepa lo que significa, por más que alguna vez lo haya sentido hasta insultante, pero y qué, hay que asumir que cuando lo recibimos aún no estamos lo suficientemente desarrollados en todo sentido como para evitar el golpecito, por mucho que cueste. Con el tiempo me fui acostumbrando al sistema de ser plancton y me acomodé en este lugar donde las explosiones de hormonas son lo común, donde es tan romántico mirar hacia los escalones de arriba y soñar con alguna que otra cosa que esté allá, lejos, bien arriba, esa sensación constante de tortícolis que frustra. Creo que esos son los mayores sueños que una puede tener a esta edad, como lo fue en algún tiempo tomar café, o tomar cerveza o fumar delante de los padres... esos son como ritos que te aseguran que te saltaste de esa horrorosa etapa en la que te orinabas en la cama hasta donde a duras penas te escuchan en la casa sin decir “uuuy, mira, está hablando”, son esas cosas tontas por las que pasas como para sentir esa agüita tibia en el pecho y sentirte grande. Para mí no es así, y sé que quizás habrán más como yo. Aparte de no agradarme el sabor ni la sensación de esos ritos, porque me duele la cabeza con el olor del cigarrillo y la cerveza la paso pero me carga el sabor [sinceramente prefiero bebida con helado de piña que la champaña, prefiero aguantar la espuma irrisoria que produce el gas que el peligro de tragarme el anillo en año nuevo]. A mí me deprimen las graduaciones, siempre pienso que es la despedida más patética a los años que pasaron, más que un funeral. Y se abrazan y se dicen “te voy a llamar” y una sabe en el fondo que no se va a saber más de quien lo último que te dijo fue “te llamo” o “no nos vamos a separar nunca” es en realidad muy triste, al menos para mí cuando lo pienso así, las otras veces me da risa. Mi base quizás sea bastante fría, pero creo que es ilustrativa: soy la única sobreviviente de un colectivo adolescente femenino que en un tiempo fue una especie de junta literaria-hedonista-medio-lésbica, donde nos reuníamos a...qué importa. La cosa es que soy la única que ha llegado hasta este momento como para contarlo. Creo que han pasado varias cosas como para formarme tal cual soy. Le temo a los anuarios, a las películas en las que salen bailes de graduaciones, a las dedicatorias en las blusas, alucino con el final de Carrie. Ser adolescente no es fácil, es como una operación rastrillo biológica, donde la persona que pasa ilesa a la prueba de frustraciones, ilusiones y decepciones, traumas y terapias sociológicas es la que puede llegar algún día a enfrentar los problemas de adulto como la cesantía, el divorcio y las pensiones alimenticias. Me parece fantástico esto de estar sujeta eternamente a pruebas de carácter, si no se notó, es ironía lo que acabo de decir. Me gustaría encerrarme y no saber más de mí. Al menos a los dieciocho podré acceder a drogas por mí sola y evitar tener que estarle viendo la cara a algún mayor, aguantar el cálido golpecito en la cabeza para poder borrarme un rato. Creo que esa sería la gracia. A ver después cómo hago para no colapsar cuando mi jefe sea el del golpecito en la cabeza. Fantástico, ¿no? Sin embargo, aún no me trago la mayoría de edad, ni andar firmando cosas, ni ser parte del maravilloso proceso de votación. Aunque, si en los alrededores de mi casa siguen creyendo que mi nombre real es Angélica, podría ser fácil convencer a esas mismas personas que no soy mayor de edad y que eso me sirviera como una clase de placebo. Es reconciliante esto de escribir.