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martes, 3 de mayo de 2016

convicciones.

pensar que alguien muere y se transforma "en un ángel que te cuida desde el cielo" es una estupidez del porte de un buque.


extraño que me escriban apasionadamente. 
no extraño las enfermedades mentales, no extraño los malos ratos, no extraño las amenazas.
no se tienen primaveras, otoños, veranos o inviernos según cuánto se ha vivido.
se tienen oportunidades para apreciar la vida y la muerte, para aprender a aceptarlo.

hace unos años acepté mi vida, me tomó unos...24 años?
dos años después, estoy empezando a cachar que tengo que bancarme la comprensión de lo "opuesto".

mira, la hueá.

no, es absurdo pensar que nos está mirando y que puedo reivindicarme en el dolor que pueda ver cuando estoy comenzando mi día, despierto y lloro porque ya no está. 

no es un ángel, es alguien que estuvo y que ya no está. 

me apesta la parte de la otredad que es otredad, que no tiene nada que ver conmigo, que no puedo absorber.
me apesta abundar en borrones que opino estarían regios en el resto. 


me apesta querer controlarlo todo, no estar en casi ningún lugar.

domingo, 21 de febrero de 2016

pantallazo azul.

tristeza, angustia y dolor
se levantan en las orillas de mi corazón,
de mi mente
se erigen, invencibles
creando abismos.
entrelazan sus manos etéreas
y ahora son una hermandad enferma
me conjuran soledad
con la excusa de protección
"ten cuidado".

en cierto momento de la caída libre
dejo de sentir la mezcla
me siento segura, supongo
no fue tan en vano el nudo en la guata
ahora que vuelve, pero en mi garganta
nadie se merece este martirio. 

"no debiese culpar 
ni hacer responsable a nadie
de los saltos que se toma mi inconsciente" 
me repito, incesante
"no lo hago", me respondo
la situación apremia: 
la manzana pudre el cajón.
- no porque quiera, es porque 
están todas ahí.

y por más que uno les diga
"cuidado, me pudro, háganse a un lado"
mejor no les dice, quedarse solo es peor,
es peor que hacerse cargo de cagarlas
un rato, dos ratos o tres.
 "era obvio que me estaba pudriendo"
dice uno después, se excusa
sabe que no es suficiente
(pero, al menos, no te pudriste solo.)

entonces, tristeza/dolor/angustia
recuérdenme esa vez que nacieron
asegúrenme que fue a partir de la herida
tengan la decencia de decirme que fue merecido
que no fue sólo el miedo a lo que se sabe
dirijan sus ojos llenos de vacío a los míos
y digan, con voz clara
que mi desconfianza no sobra del todo.

aclaren el enredo, digan dónde empezó
debería ir atrás, extirpar la pulpa
hacer explotar edificaciones,
estructuras en mi cabeza
que dejaron de funcionar:
nacer de nuevo
sin ustedes en el viciado centro
trepanarlas de mi yo a prueba de fallos.

quién sabe, en una de esas
luego de que la sangre corra,  
logro lo que las cuatro siempre quisimos
y nos dejamos de huevear un rato.

viernes, 11 de junio de 2010

Tengo Miedo (así, con mayúscula).

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.


Neruda.


Fui obligada cruelmente a dejar mi rutina naturista de agüitas de lo que sea para calmarme por motivos que el doctor llamó de "salud mental". Fui amordazada y atada a una receta médica de fluoxetina y alprazolam, y detesto siquiera la idea. Señor doctor, sus dopes no sanarán mi mente, sólo la aturdirán o acelerarán. Mi mente se sanará de una manera en la que usted ni sus recetitas podrían hacerlo, por ende, las pastillas entregadas quedaron bien perdidas e ignoradas. No me importan sus diagnósticos mamones en los que resuena el pánico, la agorafobia, la depresión ni la ansiedad. ¿Sabe qué hice con su interconsulta? un avioncito de papel. ¿Le agrada la seriedad con la que me tomé la idea?

De todas maneras, tengo miedo. No quiero volver a ser eso que fui, no quiero volver a quedarme dormida sintiendo los quimicos en mi cuerpo, ni sentir a medias el frio de la cerámica del baño en mi rostro mientras todas las luces en mi mente se apagan. No quiero, no puedo, tengo mucho que perder. Esta es una carta de auxilio para no sé quién, me leo y me doy pena otra vez. Tengo que dejar constancia de que si llego a ser (o a hacer) algo no fue mi intención. Yo soy feliz, lo crean o no. Soy feliz, es sólo que a veces soy un poco debil...