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domingo, 13 de junio de 2010

el día en que perdí mi identidad.


Si, señores. Yo, la troll de la ortografía (aunque debo confesar que he visto peores colegas), YO, QUIEN SIEMPRE DESESTIMÉ A LA GENTE CON MALA ORTOGRAFÍA! (?) YO! ...tengo un nombre mal escrito ._.

Y no es que no exista el tilde en las mayúsculas ni en el carné, como podrá ver usted, mi apellido SÍ LO TIENE. Así que ahora en adelante, llámeme GeNEsis. Génesis no more, esa...esa no soy yo 8). Asi que, por consiguiente, ahora volveré a ser un alma errante buscando mi nuevo yo.

Y asi poh, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Mi nombre está mal escrito y qué tanto, otros son adictos a la pasta o le roban a su abuela, le pegan a su mamá o maltratan a los animalitos, mi crimen es ese, no me discrimine usted, porfavor ;_;

viernes, 11 de junio de 2010

Tengo Miedo (así, con mayúscula).

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.


Neruda.


Fui obligada cruelmente a dejar mi rutina naturista de agüitas de lo que sea para calmarme por motivos que el doctor llamó de "salud mental". Fui amordazada y atada a una receta médica de fluoxetina y alprazolam, y detesto siquiera la idea. Señor doctor, sus dopes no sanarán mi mente, sólo la aturdirán o acelerarán. Mi mente se sanará de una manera en la que usted ni sus recetitas podrían hacerlo, por ende, las pastillas entregadas quedaron bien perdidas e ignoradas. No me importan sus diagnósticos mamones en los que resuena el pánico, la agorafobia, la depresión ni la ansiedad. ¿Sabe qué hice con su interconsulta? un avioncito de papel. ¿Le agrada la seriedad con la que me tomé la idea?

De todas maneras, tengo miedo. No quiero volver a ser eso que fui, no quiero volver a quedarme dormida sintiendo los quimicos en mi cuerpo, ni sentir a medias el frio de la cerámica del baño en mi rostro mientras todas las luces en mi mente se apagan. No quiero, no puedo, tengo mucho que perder. Esta es una carta de auxilio para no sé quién, me leo y me doy pena otra vez. Tengo que dejar constancia de que si llego a ser (o a hacer) algo no fue mi intención. Yo soy feliz, lo crean o no. Soy feliz, es sólo que a veces soy un poco debil...

martes, 13 de abril de 2010

los resultados de leer cosas del Gredos.

La situación es complicada, el Futuro apronta el filo de la guadaña al cuello sufriente. El pago será dado, por la acción hecha, por la no hecha, por lo que se quiso hacer. El segundero mueve al minutero, y así se va ampliando el abismo en el que un alma deshauciada se suspende...pide piedad, clama paz, un plazo, promete e incluso jura no volverlo a hacer, se retuerce...

De pronto, el silencio. Se abre la nube tenebrosa de la incertidumbre y una luz cegadora hiere los ojos cansados del penitente. Un silencio espeluznante entra por sus oídos...el día ha llegado. Lo sabe y se resigna, baja la vista y sintiendo aún dolor bajo sus párpados, lentamente se incorpora y se da cuenta de que ya casi no distingue cosa alguna. Pero qué importa, tampoco desea ver lo que sucederá... una lágrima rueda por su mejilla, pero , como en una realidad ajena, aún sonríe.

Piensa: "puta, debí haber leído los putos libros cuando pude...o al menos estar leyendo ahora y dejar de imaginarme hueás tragico-épicas".

Sí...mañana tengo prueba. Sí...no he leído nada. Si no le da color una a su vida, no hay quién se la dé, atado mío si me creo una neo-Hércules o un neo-Aquiles o algún neoalgo en mi realidad paralela metafórica de cuyas figuras, valentía, romanticismo y absurdo se sustenta mi-presen-te. Cosa mía. Mía, mía. Ah, y no tengo lentes. Se murieron.

viernes, 9 de abril de 2010

revuelta cronista crónica.

Basándome en una pretensión oblicua, un detalle nimio, un basta, un hasta cuando, he pensando en presentar mi denuncia a mi autocompasión. No es una cosa de que ahora me sienta mejor persona, tengo en cuenta antecedentes, datos, cartas y falsedades, tengo en cuenta un montón de embustes, de caídas de pelo, de disturbios vomitivos, de recuerdos que me atoran y no es por eso que pienso en renunciar, no exactamente eso, quizás sea algo más colateral, todo eso radica en mi tedio, mi tedio en lo absurdo, lo absurdo en la risa, la risa en el cansancio, el cansancio al sueño, el sueño a las pesadillas, las pesadillas (que en verdad son sueños malversados) al puteo y el puteo a la renuncia a todo eso. No es porque pienso que merezco mayores cosas, quizás no mejores, pero mayores, quizás lo de mártir ya me tiene bastante desgastada...

Podría decir "hoy, desde hoy, decido ser feliz", pero al carajo, no es una cosa de propulsión de ganas, no se compone de sólo ganas propias, no es una cosa de que yo vea y sienta. Tengo un montón de piedritas en el zapato y no me las quitaré hasta que por fin me convenza de que no es una buena idea que mis zapatos tengan fisuras para que entren las piedritas, tengo que dejar las fisuras, pero CÓMO, cómo no tener fisuras en todo el cuerpo, en mi ropa, en mis zapatitos rotos, si soy azotada por todos los terremotos habidos y por haber!?

No me agrada ser una yo dentro de una cáscara hermética esperando que de esa forma el daño cese. No me agrada tener que andar escudada en una personalidad acerba, que respinga antes las posibilidades de sociabilizar con los pasados, que se pone a escuchar tango y se cubre de telas de colores oscuros, hasta quedarse bien abrigadita, bien tullida, bien sin ganas de volver a salir de ahí. No me gustan las cáscaras, no me gusta estar encerrada porque el dolor de cuando se rompe lo que me cubre es magno. No me gusta, debi haberme quedado dentro de mi mamá, no debí haber nacido jamás. Estaba bien, estaba viva, no habia tenido enfermedades, no había amado jamás, no me habían mentido, no había tenido que mentir, no había sufrido ninguna estupidez que acarrea el simple puto hecho de tener un rut, un nombre y un apellido, un lugar en esta tierra, una cama, un estúpida disfunción de cariño, una necesidad hueona de tener a alguien a quien dedicarle mi mundo, alguien que se convirtiera en mi mundo, un mundo portátil, un mundo para mí sola, nunca tuve que sufrir el deber de mantener el interés, de dármelas de pavo real, de puta, de simpática, de "única", de "viable", incluso, de una poeta sufrida (supongo que es una fase de casi todo el mundo), nunca tuve el mayor interés en gustarle a alguien. Era un feto, a lo máximo pateaba y cuando pateaba, me celebraban. Ahora pateo y no es la gran cosa.

No me agrado, no me gusta mi pelo, mis dientes, mi voz. Mi pasado, uñas rotas y dientes molidos, el patetismo de mis días sin brújula, lo perdida que estuve, lo estúpida que fui. Maldito el día en que decidí enamorarme, maldito el día en que alguien decidió que esa "ella" sería yo. Maldito el día en que pasé a llamarme ella, y el Moriak no tiene idea de cuánto lo puteo. Me arriesgo a demanda, pero él tuvo la culpa, por él fui ella, me dio las picas, cual arma guerrera y luego me dio media vuelta y me tiró al abismo. Tenía picas, un corazón destrozado y ya era "ella". Lo demás...es historia.

Lo que pasa es que debí quedarme en la felicidad de los power rangers, de los abrazos a mi mamá, de lo rico que era hacerme casas bajo la tabla de planchar cuando mi mamá planchaba, debí haberme cortado las tetas apenas fueron incipientes (lo siguen siendo, pero me definen como mujer y las odio), haberme suplido otras partes, tener habilidad urinaria solamente. Debí no haber nacido, debí no haber nacido. Debí darme cuenta, haberme dicho "Génesis, no hagas esto y esto otro o terminarás escribiendo una entrada en tu blog puteando tu existencia". No debí pensar jamás que un """hombre""" era la solución a mis problemas, qué cresta, no hay nada en un hombre que me simplifique las cosas. Lo que existe no puede dármelo, la solución sería que me cediera el falo, que fuera una cosa de plug and play, señor hombre, ¿me da la posibilidad de ser un conchadesumadre decerebrado como usted?, ¿me cede la posibilidad de simplificar mi vida? Yo le doy mi vagina, se la cedo felizmente y bienvenido al mundo hysteric, bienvenido a dar hijos, al miedo al embarazo, bienvenido a la posibilidad de ser puta por nimiedades, a la decencia obligada, al deber ser, a lo dispar, a la resignación callada, a la injusticia en fin.

Actualmente, la verdad, no soy infeliz. De hecho, tengo chocolate y un poco de gente que se preocupa por mí. Alguien que dice amarme, alguien que dice odiarme, y muuucha gente a la que le doy lo mismo. ¿Hay algo más pleno que eso? creo que es lo que más puede uno esperar de la vida. Sin embargo, guardo mis ánimos de troll aún, guardo un poco de mi cronista adolescente por ahí dentro, esperando el momento adecuado para proliferar en puteos. Extraño mis entradas con título improperioso a veces. Pero debo darle crédito a mi "madurez" de estos últimos tres años. Debo pretender que aprendí cosas y que el desangramiento verbal no es la solución (no-lo-es...esto que estoy haciendo ahora no-es-la-solución). Pero bueh', no puedo buscar a la inconformidad y estrangularla, podría buscar sinónimos en la gente, hay posibilidades de encontrar gente a la que pueda gritarle que me de la posibilidad de ingerir un poco mas de oxígeno feliz, hay mucha gente a la que le pediría simplemente el suicidio. Pero no, termino en un "me da lo mismo" y la cosa continúa, mi mundo no se detiene por lo disconforme que estoy a veces, porque a veces sienta que he pagado más de la cuenta, de que dí todo el cambio que tenía y nunca me dieron ni el vuelto ni las gracias. A lo más, creo darme cuenta, de que compre alguna cosa podrida que confiadamente comí...y vomité. Pero el malestar sigue ahí, por ahí, por ahí, unas ganas de ir al SERNAC de personas y decir "esta persona casi me mata" y tomar cartas en el asunto...pero como siempre, todo termina en una ebullición de palabras sin dirección, conmemorado acá. Por eso y por muchas otras cosas, brindo ante mi ira, le doy las gracias por acompasarme los días y las acciones sin-sentido, por darme el motivo exacto para decir "ya basta, no merezco mucho, pero no merezco esto".

Edgar, si lees esto, no pienses que es por ti ni por algo actual. Es el humo del cigarrillo que me hace llorar (?). Fuera de hueveo, no es nada actualmente personal. Es lo que llamo...un "aseo al refrigerador", uno termina dándose cuenta de que hay cosas podridas inesperadas, que se perdieron hace un tiempo y que siempre estuvieron ahí, descompuestas, feas feas e ignoradas, y uno las ve y quizás da pena, a veces rabia, a veces asco, a veces nada...aún no sé bien cuál es mi impresión de los hallazgos de hoy.

jueves, 25 de marzo de 2010

tralalá.

Quiero cortarme el pelo, dejar de tener tanto sueño, siempre tengo mucho sueño, tengo que dejar de desagradarme tanto, tengo que quererme para poder querer, dicen. Estoy tratando de absorber un par de idiomas...estoy en guerra con latín. Quiero que pase UN-SOLO-DIA y que no tenga que preguntarme porqué mierda estoy haciendo tal cosa, dejar de sorprenderme revisando las fotos de alguien que no me interesa en lo absoluto en facebook (suelen ser ex-compañeras o compañer@s actuales o amig@s de mis amig@s que en realidad no tengo idea de cómo llegué al album y ahí estoy, haciendo click para ver todas las fotos hasta cuando me doy cuenta y me digo "¿no crees que tienes DEMASIADA información innecesaria en tu mente?").

Recuerdo cosas tan absurdas que podrían ser reemplazadas por cosas útiles. Cada día mi cerebro se llena más con basura, podría haber alguna cosa que me sirviera para las pruebas de lingüística en vez de eso, podría poder almacenar datos útiles de la misma forma en que recuerdo alguna que otra frase de algún famoso o famosa que por error del destino, apareció ahí cuando me fui a sentar en la mesa a comer y mis sentidos apuntaron a él o ella. Qué me importa Carla Jara, Arenita, Nelson Mauri. Qué me importa lo que digan, podrían ponerse a hablar de Aristóteles y arreglarme la deuda con Intro. En vez de que Fulano se ponga a hablar de los afanes excéntricos de Michael Jackson...podrían hablar de los ideales de Saussure. Sería tan feliz, si mi cerebro fuera realmente inteligente y seleccionara bien las cosas que decide guardar...

Bueno, en fin, lueguito me cortaré el pelo. Aunque ya a estas alturas sea como cortarme una mano entera.

viernes, 19 de marzo de 2010

la loca de mierda.

Hablando de eso, de los re-algo, recordé una estupidez. Tuve un encuentro con mis conmiseraciones, vaya un reencuentro emotivo.

Como muestra, un botón:






domingo, 10 de enero de 2010

misantropía y qué tanto.

ahora que lo pienso (y veo), después de años y años de bloggerío, lo único que se mantiene es la irrelevancia de los comentarios. si alguna vez existieron, estuvieron re-fondeados y ahora no habrá ni eso. me niego a abrir de esa forma este pequeñito espacio interior público que se mira, pero no se toca.

me niego nomás pos. porque me importa, sinceramente, callampa lo que me tenga que decir la gente. así, bien finamente, me importa caca. siempre he preferido que la gente se quede piola (detesto la bulla, los gritos, soy capaz de estallar encontrándome dentro de un tumulto ruidoso) y esta es mi forma de demostrarlo.

es mi humilde manera de ponerle un sopapo en la boca a todo aquel que quiera decir algo (obviamente, tampoco soy tan sorda ni tan hueona, la gente que me importa puede decirme cosas, si me las quiere decir. hay espacios que les entrego a todos ellos para esa instancia. los excluidos son obviamente los que no cuentan con mi apoyo atencional y no están invitados a la fiesta de mi sinápsis bacanísticamente leve y quedan relegados al oscuro y amplio espacio de mi completo y maleducado veto presencial, visual, lector, auditor, etc.)

y es que en serio, si hay algo bakán que me ha enseñado la vida, es a no pescar.

hueón, el mundo está lleno de gente que quiere cagarselo a uno y hubo un tiempo en que me envenenaba el cueeerpo, loco, me lo envenenaba con la sangre y todo y me calentaba la cabeza cuestionándome qué cresta le hice al mundo. pero no sé, uno hace cosas malas que te pegan el karma como si uno se estuviera tragando el oxigeno, es inevitable. y si el oxigeno te hace envejecer, pero te permite vivir, algo parecido me pasa con la cosa karmática de no ser un pan de dios exactamente.

entonces uno tiene que andar lidiando con eso que supuestamente es vivir en sociedad. yo me paso por donde quiero todo eso, mi círculo de amigos es casi un pentágono, no tiene muchas direcciones, sabih, no es infinito como el círculo. y con eso me basta, no me importa nadie más que exista en el mundo aparte de ese pentágono y el edgar y mi nucleo familiar (con mucha suerte).

y qué tanto, no le hago daño a nadie con esto si respetan mis ideas hurañas de la vida y las reconocen como válidas (sino, hay problemas y esos problemas se transforman en una automático barco pirata), todos saben lo jodida que soy con esto de los "lazos", me cuesta mucho creerle a alguien, y mucho más quererlo. soy cerrada, antisocial y lo que quieran. nadie me quiere, todos me odian y yo soy rebelde porque el mundo me hizo así.

los odio a todos, sépanlo.

martes, 12 de junio de 2007

mundo culiao

Una vez más tengo esa sensación de cuando tenía más poca edad de la actual y le tironeaba los pantalones a mi papá desde la baja perspectiva que me ofrecía mi escasa estatura, esa sensación que me daba zamarrearle los pantalones para que me mirara y me tomara en cuenta mientras le tiraba insultos a mil por hora sin que él tuviera la más mínima intención de pescarme. La razón de este regreso a las sensaciones re-pueriles es por una cuestión bien tonta que me nace siempre cuando algo me entristece de esta realidad, algo que me llena de impotencia y me dan ganas de putear y putear a algo tan abstracto, tan concreto, tan nada y tan todo. Esta hue’a que me deja los nervios pa’l pico cada vez que me pongo a pensar a nivel kármico. Lo más penca es que al no poder putear a todos termino puteando a lo mismo que no me gustaría putear para nada y a quien tengo el punto a favor, pero a falta de huevadas simbólicas para el pópulo y esta gente de mierda, me desquitaré contra un factor común, pero al factor humano, putearé al mundo, a todos sus parásitos entre los que me incluyo. Si lo pensamos así, a niveles del karma, sería bien simple decir que es parte del destino que nuestros hijos terminen comiéndose nuestra preciada mierda, pero no po’h.
A mí, sinceramente, me parte el alma pensar en procrear, pensar que mis hijos van a andar sufriendo las predicciones de Fátima (que analizándolo bien no es tan esotérica la hue’a) y huevadas raras, yo lo único que quiero es estar varios metros bajo tierra cuando toda esta mierda de mundo se llene al máximo y explote, pienso que tener hijos en esta época es lo más inconsciente que se puede hacer, y que la tontera (porque ES una tontera) de andar plantando arbolitos es un placebo, que greenpeace es un placebo que produce lo mismo en el mundo que lo que un consolador podría causar en una solterona, e incluso sus efectos son más inocuos, patéticamente inocuos. Ya no-hay-qué-hacer en este caso, estamos con la mierda al cuello, señores. Sólo habría que aprender a respirar bajo nuestros desechos, buscar la manera de asimilarnos con las bacterias y aprender a convivir entre los cadáveres de nuestros progenitores y la basura de todo el mundo, aprender a vivir así, lo que a manera progresiva no se ve tan difícil. Cada vez veo que a la gente le importa más una mierda todo lo que empiece con eco-, veo a la gente tan metida en su estupideces (que son en verdad risibles), que tienen a los hijos hechos una mierda humana, que bote la basura por ahí nomás, que no importa, total, alguien siempre barre, mi Soma fisgona se mete por ahí y estos pendejos y estas señoras (ambos unos conchesumadres) no se salvan pos oye. Pendejos que encuentran de lo más bacán patear a un perro que anteriormente fue reventado por un camión que manejaba un viejo grasoso que le importó mucho más poder masticar bien su pan con jamonada que parar un ratito para que el perrito cojo pasara, y que más encima al hacer mierda al perro, lo putea, le dice "perro conchetuma’re" y se queda de lo más bien masticando su pan con jamonada, ni al péndex ni al viejo le importa una mierda pasar por encima de lo que es la asquerosida’ de tener la mente llena de puras leseras. Están todos locos, señores. A todos les importa mucho más cahuinear acerca de la vecina que es una pendeja sin idea de la vida que se quedó embarazada, niña por Dios que darle cien pesos al Lara, que mal no le hace a nadie y que vive mucho mejor que todos, que duerme en la calle y que no fuma, no maneja un auto, no paga impuestos ni le importa una hue’a quién chucha se haya embarazado y sin embargo se nota a leguas que el corazón que trae dentro el Lara es mucho más bueno que el de la vieja culi’a que no-tiene-vida y que más encima se dedica a cagarse en las vidas de la otra gente, esa vieja de mierda que prefiere echarle un balde con agua encima a un perro callejero, que dice "qué asco" al ver que está sarnoso y que piensa que al tener sarna el perro ya se murió y que no tiene hambre por el hecho de estar feo. Es mundo se va insensibilizando de una manera muy rápida, tanto así que cuando sepa que está la cagada le va a importar un pucho.
El otro día me dio tanta risa cuando hablaron del "calentamiento global", me dio risa porque hace harto rato que los osos polares se andaban ahogando allá en el polo porque ya no les quedaba hielo en donde echarse a dormir, hace rato que el mundo se fue a la mierda y a nadie le importó y después un tipo viene con cara de "aquí te las traigo, piter" y dice "el mundo se está yendo a la chucha" y todos con crisis. Y vienen los señores tercermundistas y dicen "pucha, qué triste" y todos se sobre-emocionan con un par de lagrimitas de los magnates, los mismos mierdas que nos tienen el planeta pa’l pico y que jamás dejarían de progresar ni dejarían su capital de mierda por una cosa tan tonta como el mundo, que les da lo mismo que los países se hundan por los polos que se derriten, total, ellos podrán venderle igual a los que queden, obvio, siempre los que mueren primero son los que tienen menos plata. Y todos estos idiotizantes politicos dándoselas de buena gente dicen que van a aportar con echar su papel del super-ocho en el tiesto de basura, que van a ser niñitos buenos, sin embargo NINGÚN PAÍS en este mundo puede crecer ni progresar sin llenar de vertederos los alrededores de las poblaciones, donde crece nuestro futuro con el abono que les brindamos, que es la misma mierda con la que juegan desde chicos, mierda pura, pero que es sin embargo, mierda gratis.
No sé qué tanto caldo de cabeza se harán estos caballeros. Juran que les creemos que les importa la lesera de morirnos en situaciones indignas, se quedan felices al ver los ojitos brillantes de sus seguidores, que creen en que ellos sí lucharán por un futuro mejor para todos nosotros, siguen buscando la utopía en la que corremos felices por un prado lleno de flores, con el sol sonriente, un arcoiris y nosotros empelota, cantando alguna consigna pacifista. Eso quizás esté cuando se muera uno y más encima para eso hay que ser bueno todos los días, a cada rato. Lo que es difícil porque yo cacho que ni el padre Hurtado pudo evitar que la malicia se apoderara de él. Yo cacho que ni él se fue al paraíso prometido. Y que el único paraíso que vamos a tener va a ser cuando el gran hermano se paletee y nos dé un soma o un prozium para ver todo bien-bien.

lunes, 28 de mayo de 2007

no, era miércoles veintitrés

Es una costumbre para mí conmemorar los días en que amanezco puteando.
Quizás sea porque son más ponderados en una adolescencia en la que los momentos cursis y alegres los considero entre el pudor y la impotencia de reconocerme sensible.
Puteo por el atado de levantarme más temprano, de tener que ir más temprano que la mierda donde me van a dejar esperando más que la ídem por un simple trámite de "extracción de terceros molares".
Salgo de la casa hecha un montón de tiritones, bañada por la niebla y la escarcha matutina y me subo al taxi de mi papá que me lleva a San Pablo con Neptuno, nada más ni nada menos. Ese sería el aporte de mi progenitor.
Como un zombi avanzo hacia el paradero transantiaguino donde la gente se desparrama hacia todas partes y se abalanza sobre cualquier cosa rodante y aludo a mis capacidades roedoras para encontrar alguna manera de entrar al lugar sacrosanto para tomar la micro. Casi nostálgicamente veo pasar una tras otra las micros que supuestamente me sirven y que no tomo por puro ahuevonamiento. Cuando al fin alcanzo a subirme a alguna micro vuelve el mismo sistema de siempre, de cada vez que tomo una micro en horas peak: la inmovilidad y el gil que se me para detrás en todo el sentido de la palabra. El gil que se aprovecha de las frenadas del simpático chofer para poder embestir mi adolescente humanidad con su dudosa anatomía eréctil. La misma idea de volverme monja, de tejerme un calzón con virutilla, de que hubiera una sierra eléctrica a mano. Pero a falta de todas esas cosas me quedo quietita por alguna costumbre escondida en algún vericueto absurdo de mis pliegues cerebrales de no mirar a ninguna otra parte que no sea el suelo, por eso no encaro al gil que se me para detrás ni con la mirada, asumo la estupidez propia de ser piola, de ser sumisa en la masa general. Y me siento como una suerte de David Copperfield cuando se metía a los cubos de vidrio, pero con menos presupuesto para comprar un cubo más grande y más cómodo, un cubo que me presiona y me obliga a fijar la mirada en el piso, un cubo donde eso que amenaza desafiante empalarme en el más mínimo descuido, es parte del ambiente...además que las amenazas siempre me producen un reflejo en la mirada que la atrae al piso, y para colmo siempre me paso de dónde me tengo que bajar cuando salgo en horas peak, por la misma costumbre y también un poco de flojera, me cansa el sólo pensar abrirme paso entre la gente que huele mal, te mira feo y te apuntala.
Cuando al fin llego al sitio de salud pública pienso en lo que hay que aguantar: dos filas tan largas como la muralla china (estimaba dos, pero fueron cuatro) y tres horas o más esperando a que aquella persona que se vuelve diosa al iluminarme con pronunciar mi nombre se haga presente. Me siento en una silla coja a esperar. Nada. Me llama la Noemí y por poco me emputezco porque no noté mayormente que se diera cuenta que me saqué las re-crestas haciendo el trabajo y más encima me pregunta con cierto dejo de alegato. "Me obligaron a venir al puto dentista" y que sí, que el trabajo lo tengo y que porfa hable con la profe, que lo llevaré más tarde. Y entonces pienso en el Eric, pienso en si habrá tenido el coraje para encarar a alguna amiga a falta de poder hablarme a mí, cosas así que no le reprocho porque yo tampoco doy el ejemplo y la idea de emputecerme se va alejando ante esta sutil invitación al sentimiento y a toda esa pantanosa parte de mí...por poco entro por esa puerta acorazonada hasta que me pego el palo. "Puta que soy débil", y llega, tarde pero llega, la sensación de acorralamiento que es más sana que la sensación de abnegación, de la búsqueda del altruismo que me tiene el corazón hecho una mierda. Y pienso "si no es un pololo que me tenga la voluntad para el hueveo suyo, son las amistades o la calentura" porque cuando una piensa se manda a guardar toda clase de eufemismos, como decir "la lujuria" o huevadas. Todas estas cosas y vuelvo a sentirme en el cubito Copperfiliano, todo eso y el "deber" y el "no cambies nunca", el susto del pópulo si la soma llega a actuar distinto y la posterior condena capital por actuar así se convierte en el agua que me asfixia en mi opresión y cuando estoy en plena sesión sicológica-auto-flagelante me suena el celular de nuevo: mi mamá. "Te venih altiro pa’ la casa, acuérdate que tenih que reposar". Chucha, ahí recién me ascurro que sangro caleta cuando me sacan las muelas y que mí interacción hablada después del trámite cirujano se va a limitar a balbuceos jugosamente carmines. Me importa una hue’a, si alguien me quiere escuchar me va a escuchar aún cuando se me salga por la boca todo lo que tengo dentro, aún cuando vea que esa persona esté vomitando del asco, me da lo mismo. Seré floja, seré charcha, seré fea, pero irresponsable...ni tanto.
"Génesis Reyes", escucho. "Gé-nesis Re-yes", dice cantadito la enfermera y una vez más la sensación de que ese nombre me suena incómodamente conocido. Me levanto y digo "aquí" mientras me voy sacando los pircin. Pase. Deje su mochila aquí y siéntese en allá. Ahí exploto en romanticismo al quedarme parada escuchando la voz del doctor, esa voz tan profe, esa voz que me recuerda el reciente portazo en la cara que me dieron verbalmente las letras que más pertenecen a esa voz...de paso también recuerdo anteriores portazos y me percato que la voz del doctor me duele, me causa un dolor hipotérmico en mis fibras sensibles y quiero que se calle, que no me diga más lo que tengo que hacer, me doy cuenta de que esa voz parecida a la que se me escurría por entre los pasillos del instituto, esa voz que buscaba en mi y he encontrado en las cuerdas vocales de un doctor me recuerda a mi desconsuelo mediocre, ese desconsuelo que me hacía buscar ese sonido en particular en el silencio escolar y sentir que el corazón se me volvía una piraña maligna y me mordía el pecho por dentro, esa sensación de tristeza cálida de la que me desprendía después de un rato para volver a ser la de siempre. Que esa voz es una molestia dolorosa, que se calle, por la cresta, que no me pregunte si estoy bien. Que no me pregunte esas cosas porque es más fuerte la analogía entre las voces cuando pienso que a ninguna de las dos les voy a poder responder lo que quiero. Que se calle, que me deje tranquila. La vez anterior fue un miedo vertiginoso y placentero, ahora era simplemente el cabreo de tener al profe en todas partes una vez más, las ganas de personificar completamente a mi utopía en el doctor y propinarle un escupo colorido con mi sangre y dejar escapar un poco los sentimientos tergiversados y retorcidos que tengo. Pero no, me abstengo. "El mismo procedimiento de antes, ¿te acuerdas?", me dice amablemente, "mh", digo afirmativa y me voy del hospital, despreciando el día, dándome cuenta como siempre que todos mis días se convierten en trampas mortales para mi corazón y pensando en que iba a conmemorarlo en mi blog.