Mostrando entradas con la etiqueta otras cosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otras cosas. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de junio de 2017

status.



My breakfast was straight out the medicine cabinet
a remedy for the aftermath of my habits
sometimes it's the ones who try to help
that hurt the most
I feel like we're playing tug of war and I'm the rope
and I'm stretched to the limit
but you keep on pulling
and I'm gunna lose my goddamn mind, I'm gunna lose my mind

I want to hide away in the back of a cave
at the top of a mountain
where no one can hear me and no one can see me
so I don't have to deal with them
and they don't have to deal with me
Cause relationships are overrated
maybe I'm just tired and jaded
but I'm sorry I just like myself more than I like you

So call me anti-social, call it masturbation
Either way it's a solo operation
I'm just far more comfortable alone

It appears that apathy
has gotten the best of me
cause I'm so tired of you talking my ear off
about all your problems I just can't fix
I don't appreciate this unwanted company
and your constant chatter
reminds me why I'd rather you leave me be

So call me anti-social, call it masturbation
Either way it's a solo operation
I'm just far more comfortable alone

Cause people are ugly and people are hateful
distructive and greedy
we're proud and ungrateful
the world would be so much better off without us
So swallow a bullet
or a handful of pills
we're all compost in training
and there's graves left to fill
we distract ourselves to make us feel like we're not just mistakes
we distract ourselves to make us feel like we're not just mistakes

It seems that everybody's always got a bone to pick
a promise to break, never again will I make that miskate
Of trusting anyone
trusting anyone
trusting anyone
This is my misanthropic confession
human being are a waste of breath and
don't think I excuse myself
I'm an asshole just like you

My breakfast was straight out the medicine cabinet.

miércoles, 29 de enero de 2014

vino blanco.



estoy tomando vino. me apesta el vino, pero con melón y frutillas es muy, muy pasable. alguna vez tomé vino en caja, un vino de litro, creo. en Matucana, sentada en una cuneta, un entrañable lo había comprado para mí. no le sentí tan mal sabor, en realidad, en ese entonces sólo quería sorprender a la gente, sólo quería agradarle a alguien, probar cosas, que valía la pena haciendo cosas que no valían la pena en ningún ámbito serio. por eso y muchas otras cosas, no le sentí ningún sabor. no le sentía sabor a nada que entrase en mi boca, en realidad. pero eran cosas que, ligeramente, me hacían feliz. y en esa tierna edad, mis expectativas no eran muchas, fue pega fácil.

los recuerdos vienen como un reflujo a estas alturas. no es grato, es la acidez de lo que tiene que pasar, irse hasta el fondo y desaparecer. dejar de huevearme, por la cresta. un vasito de agua y a dormir, un sal de fruta con limón, una aspirina, lo que sea.

muchas veces he decidido insistir. hoy desperté con la sensación de que insistir no ayuda en nada, de que he insistido en lo innecesario. de que me gusta perseguir causas perdidas hasta el punto en que el desgaste es tal que cuando se rompe el hilo era apenas una hilacha, una separación notoria en el distanciamiento, pero tan leve, tan "dulce", tan tóxicamente dulce.

no quiero más, no quiero seguir siendo la resistencia del circuito, entregar mi estabilidad a cambio de que todos los demás estén bien. rara vez decido cosas. y esta vez hasta me da remordimiento darme cuenta de que todo el tiempo fue eso: tratar de simpatizarle a alguien.

si le simpatizo o no a alguien hoy en día ya da lo mismo. me llevo mal con la mayoría de la gente que me rodea porque no los soporto. me irritan, me exasperan, así que decido ignorarlos, no sin antes odiarlos, no sin antes marcar en sus frentes el signo de la negación más rotunda. si soporto la presencia es siempre con el conchetumadre a flor de labios, un saludo con una sonrisa de oreja a oreja, juro que nadie lo nota, pero todo el mundo debiese notarlo: los odio, desearía no estar ahí, fingiendo que me interesan. fingiendo que en realidad son seres super interesantes, que en realidad.

sé que tampoco ellos me soportan. pero también sé que a ellos les importo menos.

en fin, un año nuevo comenzó hace un mes. las cábalas me apestan.

pero váyanse a la mierda todos los que deberían haber estado ahí hace mucho tiempo, de una buena y final vez. porfavor y gracias. PORFAVOR y gracias.

viernes, 4 de junio de 2010

almost done.

Yo sé que mi cerebro puede soportar tanta presión,
aunque metafísicamente siento que ya viene,
que es imposible que no explote con tanta cosa dentro.
Acepto trepanaciones caritativas.
Supongo que...voy y vuelvo.

martes, 1 de junio de 2010

o sea, no.

Hatter: Have I gone mad?
[Alice checks Hatter's temperature]
Alice: I'm afraid so. You're entirely bonkers. But I'll tell you a secret. All the best people are.

FALACIA! qué mentira más grande! Lo siento, señor Burton, pero no lo pudo haber dicho peor. Según su frase podría llegar a plantear la idea de que toda persona con alguna sicopatología es parte de la "best people", ergo, ¿los violadores, pedófilos, asesinos en serie, etc. son parte de aquella mejor gente?
Ante una frase así de inquietante no puedo dejar pasar una reacción de desaprobación inmediata, que se expresa naturalmente como un "hueón, no". Hay que luchar contra esa idea que se pudo haber implantado en la mente de cualquier ilus@ respecto a las enfermedades mentales NO ES una promesa a una MEJORÍA una enfermedad mental, que-quede-claro, no se la compren al cine, no-es verdad.

Es posible que hayan excepciones. Pero hasta ahora sólo las he visto en las películas. Llevo 20 años de sicopatologías vividas y he llegado a la conclusión de que no lo recomiendo, para nada.
Si bien, es posible que en su contexto la "locura" sea apasionante o entrete, puede ser que permita otras perspectivas, pero siempre con un punto de vuelta. Si ese punto para poder volver no está, todo está perdido. Quienes no tienen ese criterio (o la gente que puede llegar a ser catalogada o autocatalogarse dentro de los parámetros de madhatterianos) no son para nada una oportunidad para correr el riesgo. Quédense a salvo, mejor, no se arriesguen, no les compren la pomada. No siempre se tratará de un Mad Hatter con pinta de Johnny Depp, no siempre la cosa terminará como en una película, no siempre un loco trae consigo la felicidad, no hay un real parangón entre los loquitos del cine con los loquitos de la vida real, seriously.

Personalmente no reniego de mis vivencias con gente con rasgos madhatterianos, supongo que me han servido de cierta forma (quizás sólo para contagiarme de trastornos mentales, para temerles mucho, que me den asco o simplemente evitarlos o vetarlos). Pero no lo recomiendo.
En verdad me gustaría ver a Alicia en frente de un real loco a ver si le respondería lo mismo si aquel loco no alucina con sombreros, té y palabras extrañas, sino que en realidad hiciera algo realmente enfermo, me gustaría saber si respondería igual de tiernamente.

lunes, 12 de abril de 2010

dix-sept-ans / l'hédonisme.


Nuit de juin ! Dix-sept ans ! - On se laisse griser.
La sève est du champagne et vous monte à la tête...
On divague ; on se sent aux lèvres un baiser
Qui palpite là, comme une petite bête...

Le coeur fou Robinsonne à travers les romans,
Lorsque, dans la clarté d'un pâle réverbère,
Passe une demoiselle aux petits airs charmants,
Sous l'ombre du faux col effrayant de son père...

Et, comme elle vous trouve immensément naïf,
Tout en faisant trotter ses petites bottines,
Elle se tourne, alerte et d'un mouvement vif...
- Sur vos lèvres alors meurent les cavatines...

Vous êtes amoureux. Loué jusqu'au mois d'août.
Vous êtes amoureux. - Vos sonnets La font rire.
Tous vos amis s'en vont, vous êtes mauvais goût.
- Puis l'adorée, un soir, a daigné vous écrire...!

- Ce soir-là... - vous rentrez aux cafés éclatants,
Vous demandez des bocks ou de la limonade...
- On n'est pas sérieux, quand on a dix-sept ans
Et qu'on a des tilleuls verts sur la promenade.

sábado, 27 de febrero de 2010

así de simple, terremoto.

uno se da risa, al fin y al cabo. pensando un montón de hueás tontas, llenándose de problemas por cosas tan absurdas y el mundo va y le lanza a la cara esto que es lo-horrible-en-sí diciéndote "toma, preocúpate con ganas".

sentir a ojos cerrados cómo se cae todo, sentirlo en serio, sentir los vidrios caer a tus pies. pensar "porfavor, que se detenga esto", pero esta vez en la realidad, no en la mente, sentir ese pánico, en vivo y en directo, muriendo por saber dónde están todos, cómo están todos. el pecho y respiración agitadas, tratando de pensar ordenadamente para no dejar más la cagada.

hueón, no puedo evitar llorar viendo la tele. no puedo evitar preocuparme, no puedo evitar nada, ni la disminución extraordinaria del rencor. estoy en una suerte de corazón abierto al mundo, me desespero por no saber nada, nada de aquel todo que aparece en la tele, en la radio y no-es-suficiente, vivo una bulimia de información. ojalá estén todos bien.

sábado, 13 de febrero de 2010

vacaciones yay.

y entonces estaba dentro de eso que se llama vacacionar. con un montón de entes desconocidos, tomando bien fuerte de la mano al edgar, que era lo único cercano, ligeramente conocido, para cuando me diera por mandar a todos ellos al carajo y el edgar que yo era una atadosa, quizás no era esa la palabra, me dijo, sí, lo soy, lo soy hasta decir basta. amo serlo y, a fin de cuentas, sé que soy lo más odioso que hay a 5 kilómetros a la redonda, y por eso no lo amo menos por decirme lo mala que soy, lo reconozco. y no por eso lo amo menos, ni me siento menos, menos ya no puedo ser.

"y su apellido, m'hijita?"...reyes, reyes es mi apellido. reyes cuánto?...gonzález. okey, no era perez, pero tampoco era ninguno de esos apellidos compuestos, ni bopp. esa cosa de tener apellidos poco comunes les da como la chance de creerse importantes, siendo que nunca nadie con ese apellido hizo nada importante. reyes gonzález, génesis. no tengo plata ni en el nombre, no estudio para ganar plata, no-medicina, no-ingeniería, ni siquiera derecho, por último, niña por dios? no, nada, nada de eso, estudio letras. "y qué hacen esos?" leen, señora, leen.
el tedio de luchar con los apellidos, la plata y la moral exacerbada casi me hace drenar mi cerebro por las orejas, siempre callada, esa niña, tan rara que salió tu polola, el pololeo y la universidad no-congenian, menos con ella, que es tan mañosa, terca, RARA.

soy rara porque no converso, porque no digo que las amo y las descuero como ellas hacen con todos. porque simplemente digo que sí, que sí a todo, y no puedo evitar que la rabia se me salga por los ojos, "sí, yo lo hago porque soy mujer" y sonrío con los ojos llenos de ironía. lo hago por amor, oye, aguanto todo eso y mucho más, por un segundo de tu cuerpo, doy el mundo y me doblego como siempre, siempre me doblego por algo, pobre, inútil, sumisa...pero no tan tonta. "sí, lo hago por él, porque él prefiere que sea así, porque yo prefiero esto a perderlo por tantos días". y para que se den cuenta de que hay otra falda, a la cual prefiere. penosas cosas, la verdad, pero este es como mi diario, poh.

compramos anillos, me salió otro anillo en una sorpresa, de cien pesos, cómo te quedó esa, tiene una mariposa. me llené de danky, comí pescado a más no poder y hasta aprendí a ronronear. vi a un tipo pescar un pescado (valga la redundancia, pudo haber pescado un bototo y hubiera sido mucho más bacán , la verdad), rabié por comer lechuga, me persiguió un tipo con pinta de hannibal lecter, se me quemaron las piernas y usé traje de baño oficialmente (conducta netamente olvidada), usé una olla blanca con verduras dibujadas de sombrero, extrañé a mi familia, gané ochocientos pesos jugando lota, terminé de leer mis libros pendientes (agustina qué onda, tan loquita la galla, tan cercana a mí, pero ni tanto, maldita sea). quise escribir un montón de veces, pero me afectó tanto la cosa que no ando trayendo ya ni un cuaderno ni un lápiz, estuve a punto de pegarme el pique monumental a buscar un cuaderno que aguante mis ocurrencias vacuas pero me la ganó el quedarme ronroneando en la cama, leyendo alguna cosa, pensando alguna cosa, planeando alguna cosa malévola para el mundo entero. estoy algo así como...sacando palabras de no sé dónde, caudalosamente, me da miedo. me da miedo tener esta ansia tan absurda por escribir, estar pensando a veces en qué escribir me arruina el día, me llena la mente de párrafos interminables, me cansa horriblemente.

el punto es que finalmente vino el viviir asi es moriir de amoor en el auto, coreado por todos (los con y sin apellido bacán), el marcantoni y el desenfado del desquite gritón a todo chancho en la carretera, y hasta un dueto karaokistico. parecíamos la parte más falsa de una película, pero era real, loco, lo era. y eso soluciona el atado, hola santiago, volví. llena de palabras sin sentido alguno, podría llenar muchas más cosas de palabras, sacos enteros, lo juro.

lunes, 19 de enero de 2009

dos de tilo.

...me hacía reír sentirme tan vivo y tan despierto al borde del epílogo.
Julio Cortázar, Reunión.



Sus ojos cansados miraron a su alrededor, miró la taza vaporosa e inmaculada delante de sí. Con una tranquilidad fingida, fingiendo incluso que había alguien a quien pudiera fingirle, tomó la cuchara pequeña y un par de hojas que estaban sobre la mesa.

- Ya está, dos de tilo y pasará -dijo, mirando a la taza como si esta fuera a tranquilizarse con la noticia. Luego, dándose cuenta de que la mentira no convencería ni siquiera a un objeto inerte, su mano se movió ágil y nerviosamente, tomando las hojas que quedaban y virtiéndolas en la taza.

- Cuando me vaya -le dijo- necesitaré mucho de ti. Cuando no esté necesitaré que aún cuando esté lejos, tu respiración le dé sentido a la mía. Cuando por fin pueda alejarme de ti.

Ya poco importaba quién de los dos se había ido, quién había abandonado a quién. Al terminar el día, lo que quedaba era que ella estaba sola, en esa casa tan grande donde sólo había tilo y el aire que a veces, mientras la visitaba, movia alguna cosa, o hacía algun ruido para quizás evitar ella se convenciera de que estaba sola en el mundo.

No siempre la soledad es triste. Ni el abandono -pensó levantándose de la silla. Llenó una vez más la taza y se dirigió al jardin en busca de más hojas. Aquel árbol era especial; nació junto a ella. Sus padres lo habían plantado ahí simbólicamente, para que la protegiese y acompañase mientras ella crecía. Eran ya veintidos años de compañía. Ahora había algo desolador en él.

Ella optó por no pensarlo más, no hubieron lágrimas cuando llegó el último día y no supo como ya había pasado un mes desde que se había arropado de lejanía e indiferencia. Sus sueños utópicos de pronto se acurrucaron en algún vericueto de su mente y ella, sin darse cuenta ni preocuparse, cada noche recurría a su único amigo y luego de tomar su té, cerraba sus ojos sin encontrar nada. Qué iba a encontrar si sus sueños estaban sellados, qué iba a soñar si sus ilusiones y su corazón se habían secado por inanición. Ella no lo notaba. Para ella era más sano mentirse a sí misma y a su taza blanca, todo era más fácil creyendo que la culpa la tenía alguna cosa no-poética.


En su reflejo notó las ojeras, sus ojos enrojecidos, su cuerpo escuálido. Acarició su rostro, su cuello. Dejó caer el cabello sobre sus hombros. Se dijo unas frases de consuelo que nadie cree y sonrió tratando de creerlas.
De nada servía un consuelo, era demasiado tarde para acariciar un montón de trizas en el suelo.

lunes, 7 de mayo de 2007

oído.

sólo por aquí se puede.

martes, 27 de febrero de 2007

por delante

Yo sentada en el cielo de la rayuela y tú tomándome una fotografía desde más abajo de la tierra. Vaya figura, decías. Yo me acuerdo de que ese día parte de la palabra cielo se quedó en mi traste con una majestuosa tiza celeste. Esa sí que es figura, te dije. Y te reíste. Puros fragmentos de cosas con más cosas tuyas como incrustadas como la sensación de tus manos que me gustan tanto. A veces tengo la sensación de estar ebria todo el tiempo que te veo, y no es una metáfora romántica ni mucho menos, lo sé. Pero así es la sensación que tengo, como de que se me olvida todo y esta clase de cosas se me vienen cuando me da miedo, cuando me da frío o cuando estoy fumando y voy llegando a una perspectiva muy bonita del mundo y su gente y me doy cuenta de que no quedan más cigarrillos. Y todo después de una cámara lenta se detiene de golpe.

miércoles, 24 de enero de 2007

Sería

Tengo 17 años, me dicen Soma e intentaré escribir una descripción lo más positiva posible. Pasé a cuarto año de enseñanza media, sí, el próximo año obligatoriamente creceré para el vulgo. Seré mayor de dieciocho, podré acceder a drogas duras y comprar algo de pornografía de la buena, bueno, eso dice el Danilo. También podré chocar autos y asumir mi responsabilidad cuando me arresten, creo que será fa-bu-loso. También me dicen que una persona se independiza, yo digo que eso es algo de disponibilidad, hay personas de 30 años, casadas que siguen siendo dependientes de sus padres, yo tengo diecisiete y me basta para ser más independiente que esas personas. El punto es que no quiero ser legalmente grande. El punto es que una vez más como que la vida me pasa por encima y estoy viéndola que se viene así sobre mí y qué voy a hacer, nada. Intenta verlo por el lado amable, me dicen. Parezco una histérica. Sí, lo soy y qué. Me gusta eso de ser ligeramente pro-te-gida por esto de ser chica, sé que mi vecina lo odiaría porque pensamos muy distinto y ella me reta y me dice no sé qué. Por ejemplo ese definitivo golpecito repetido en la cabeza que te dan los grandes con la sonrisa petulante típica que te dice que siempre estarás ahí, en la parte baja del ecosistema, como un plancton que, para una mejor ilustración, es adolescente. Ese golpecito odioso a mí me parece de lo más agradable por más que sepa lo que significa, por más que alguna vez lo haya sentido hasta insultante, pero y qué, hay que asumir que cuando lo recibimos aún no estamos lo suficientemente desarrollados en todo sentido como para evitar el golpecito, por mucho que cueste. Con el tiempo me fui acostumbrando al sistema de ser plancton y me acomodé en este lugar donde las explosiones de hormonas son lo común, donde es tan romántico mirar hacia los escalones de arriba y soñar con alguna que otra cosa que esté allá, lejos, bien arriba, esa sensación constante de tortícolis que frustra. Creo que esos son los mayores sueños que una puede tener a esta edad, como lo fue en algún tiempo tomar café, o tomar cerveza o fumar delante de los padres... esos son como ritos que te aseguran que te saltaste de esa horrorosa etapa en la que te orinabas en la cama hasta donde a duras penas te escuchan en la casa sin decir “uuuy, mira, está hablando”, son esas cosas tontas por las que pasas como para sentir esa agüita tibia en el pecho y sentirte grande. Para mí no es así, y sé que quizás habrán más como yo. Aparte de no agradarme el sabor ni la sensación de esos ritos, porque me duele la cabeza con el olor del cigarrillo y la cerveza la paso pero me carga el sabor [sinceramente prefiero bebida con helado de piña que la champaña, prefiero aguantar la espuma irrisoria que produce el gas que el peligro de tragarme el anillo en año nuevo]. A mí me deprimen las graduaciones, siempre pienso que es la despedida más patética a los años que pasaron, más que un funeral. Y se abrazan y se dicen “te voy a llamar” y una sabe en el fondo que no se va a saber más de quien lo último que te dijo fue “te llamo” o “no nos vamos a separar nunca” es en realidad muy triste, al menos para mí cuando lo pienso así, las otras veces me da risa. Mi base quizás sea bastante fría, pero creo que es ilustrativa: soy la única sobreviviente de un colectivo adolescente femenino que en un tiempo fue una especie de junta literaria-hedonista-medio-lésbica, donde nos reuníamos a...qué importa. La cosa es que soy la única que ha llegado hasta este momento como para contarlo. Creo que han pasado varias cosas como para formarme tal cual soy. Le temo a los anuarios, a las películas en las que salen bailes de graduaciones, a las dedicatorias en las blusas, alucino con el final de Carrie. Ser adolescente no es fácil, es como una operación rastrillo biológica, donde la persona que pasa ilesa a la prueba de frustraciones, ilusiones y decepciones, traumas y terapias sociológicas es la que puede llegar algún día a enfrentar los problemas de adulto como la cesantía, el divorcio y las pensiones alimenticias. Me parece fantástico esto de estar sujeta eternamente a pruebas de carácter, si no se notó, es ironía lo que acabo de decir. Me gustaría encerrarme y no saber más de mí. Al menos a los dieciocho podré acceder a drogas por mí sola y evitar tener que estarle viendo la cara a algún mayor, aguantar el cálido golpecito en la cabeza para poder borrarme un rato. Creo que esa sería la gracia. A ver después cómo hago para no colapsar cuando mi jefe sea el del golpecito en la cabeza. Fantástico, ¿no? Sin embargo, aún no me trago la mayoría de edad, ni andar firmando cosas, ni ser parte del maravilloso proceso de votación. Aunque, si en los alrededores de mi casa siguen creyendo que mi nombre real es Angélica, podría ser fácil convencer a esas mismas personas que no soy mayor de edad y que eso me sirviera como una clase de placebo. Es reconciliante esto de escribir.