martes, 3 de mayo de 2016

convicciones.

pensar que alguien muere y se transforma "en un ángel que te cuida desde el cielo" es una estupidez del porte de un buque.


extraño que me escriban apasionadamente. 
no extraño las enfermedades mentales, no extraño los malos ratos, no extraño las amenazas.
no se tienen primaveras, otoños, veranos o inviernos según cuánto se ha vivido.
se tienen oportunidades para apreciar la vida y la muerte, para aprender a aceptarlo.

hace unos años acepté mi vida, me tomó unos...24 años?
dos años después, estoy empezando a cachar que tengo que bancarme la comprensión de lo "opuesto".

mira, la hueá.

no, es absurdo pensar que nos está mirando y que puedo reivindicarme en el dolor que pueda ver cuando estoy comenzando mi día, despierto y lloro porque ya no está. 

no es un ángel, es alguien que estuvo y que ya no está. 

me apesta la parte de la otredad que es otredad, que no tiene nada que ver conmigo, que no puedo absorber.
me apesta abundar en borrones que opino estarían regios en el resto. 


me apesta querer controlarlo todo, no estar en casi ningún lugar.

jueves, 3 de marzo de 2016

never over.

no encuentro ni conozco las palabras que me permitan explicar cómo me derrumbo más allá de los caminos que he construido para ti, cómo cualquier cosa en todo lo que implica una vida: una imagen, una palabra, una coincidencia, lo que sea me quitan de cuajo el entusiasmo que profeso y del que me convenzo para seguir.

no entiendo lo testarudo que es mi temor, ni siquiera sé si se trata de temor, ni siquiera tiene la decencia de venir y presentarse como lo que me mantiene encerrada en mis nervios, la jaula de hormonas y náuseas que no tiene nombre, que me patean de vez en cuando (sin querer, sin querer, sin querer). 


va más allá, es más fuerte que yo. llevo 26 años y algo dimensionando la fuerza que puedo tener y no tiene nada que ver con esto. me desmorono más allá, siempre más allá. caen pedazos, cruje la piel y no logro cerrar los ojos ni los puños. las uñas rotas se entierran, tengo mucho miedo de dejar caer las lágrimas, que nadie me vea así, que nadie me vea así. 

nadie me va a ver así.


es el pánico de sentirme mal sin poder echarle la culpa a nadie ni a nada más que a mí misma. la forma más simple de llegar a un fin es la linea recta, pero sólo se puede ir hacia adelante o hacia atrás. detenerse. parar. ¿alguien tendría que asumir la culpa por algo que no es directamente un daño? 


¿con el tiempo esto no será este un motivo para dar las gracias?
por el momento no. por el momento no existe un nombre ni una palabra que me atreva a pronunciar. 


otro cliché: el remedio y el veneno son lo mismo, distan dosis (lo repito).



domingo, 21 de febrero de 2016

pantallazo azul.

tristeza, angustia y dolor
se levantan en las orillas de mi corazón,
de mi mente
se erigen, invencibles
creando abismos.
entrelazan sus manos etéreas
y ahora son una hermandad enferma
me conjuran soledad
con la excusa de protección
"ten cuidado".

en cierto momento de la caída libre
dejo de sentir la mezcla
me siento segura, supongo
no fue tan en vano el nudo en la guata
ahora que vuelve, pero en mi garganta
nadie se merece este martirio. 

"no debiese culpar 
ni hacer responsable a nadie
de los saltos que se toma mi inconsciente" 
me repito, incesante
"no lo hago", me respondo
la situación apremia: 
la manzana pudre el cajón.
- no porque quiera, es porque 
están todas ahí.

y por más que uno les diga
"cuidado, me pudro, háganse a un lado"
mejor no les dice, quedarse solo es peor,
es peor que hacerse cargo de cagarlas
un rato, dos ratos o tres.
 "era obvio que me estaba pudriendo"
dice uno después, se excusa
sabe que no es suficiente
(pero, al menos, no te pudriste solo.)

entonces, tristeza/dolor/angustia
recuérdenme esa vez que nacieron
asegúrenme que fue a partir de la herida
tengan la decencia de decirme que fue merecido
que no fue sólo el miedo a lo que se sabe
dirijan sus ojos llenos de vacío a los míos
y digan, con voz clara
que mi desconfianza no sobra del todo.

aclaren el enredo, digan dónde empezó
debería ir atrás, extirpar la pulpa
hacer explotar edificaciones,
estructuras en mi cabeza
que dejaron de funcionar:
nacer de nuevo
sin ustedes en el viciado centro
trepanarlas de mi yo a prueba de fallos.

quién sabe, en una de esas
luego de que la sangre corra,  
logro lo que las cuatro siempre quisimos
y nos dejamos de huevear un rato.

rizoma.

"las plantas con rizomas son perennes, pierden sus partes aéreas en climas fríos, conservando tan sólo el órgano subterráneo que almacena los nutrientes para la temporada siguiente."



existe un momento determinado en el que desciendo al presente y comprendo que todo lo que he venido haciendo ha tenido un sentido determinado. en ese instante abrumante dejo de pensar en el futuro, en todas las precauciones, dejo de tener miedo, de tener los mil y un motivos para protegerme de las eventualidades y soy -por fin- un poco libre de mis cuidados. 

a veces esa situación me lleva a darme cuenta de que todo está increíblemente bien y esas veces son escasas, muy escasas.


navidad del 2015, el movimiento de un auto y mi mano entrelazada con la de alguien que, un rato antes, me había dedicado una de esas sonrisas que cuesta sacarse de la cabeza. mis ojos bajan y se entretienen en esa imagen de matices naranjos que aparece y desaparece entre las luces de los postes que pasamos, a lo lejos oigo su voz, interactuando en una cadencia angustiosa con alguien más y al rato me acostumbro al sonido en la contemplación de esos segundos, cada vez más lejos de la conversación, pero cada vez más consciente de mi sentir actual y de pronto estoy ahí, suspendida en el presente, percibiendo en ese preciso instante lo que había pasado, lo que estaba pasando: ya no me sentía sola, ya no estaba sola.

me doy el trabajo de querer inmortalizar el momento, tomando fotos que finalmente no resultaron satisfactorias, pero era una labor difícil. cómo podría pedirle a una imagen condensar la paz y alivio que sentí cuando inesperadamente entendí que lo que estaba sintiendo era una fe casi ciega y completamente fundamentada. que ya estaba dentro de la alegría campaneante de saberme unida a alguien por decisión propia e irrevocable, que al otro lado de mi mano estaba quien había tomado posesión de la mayor parte de mis risas, sonrisas y pensamientos, una mano que ya había recorrido probablemente todo mi cuerpo con propiedad deshauciadora desde-el-primer-momento. no existía mejor forma de condensar la situación más que sonreir y cerrar los ojos, de vez en cuando, mirando el paisaje que me mostraba el alumbrado público, aguantando el mareo sentimental, bancándome la embriaguez conocida, pero que no me visitaba hace años. estaba feliz, estaba plena, no tenía mucho más que pedir.


y, unos meses después, sigo igual.


viernes, 13 de noviembre de 2015

quizás sea muy pronto.

y quizás debería resguardar un poco la decencia
no comportarme como una pendeja y guardar silencio
pero no puedo, es en estos momentos
en los que debería aprovechar
y hacer mías todas las formas sutiles que existen
de gritarle al mundo entero, incluyéndote a ti
la ebullición del sinsentido y el olvido de las razones,
la fruición no recomendable de saber todo lo que arrastra
el simple hecho de mencionar tu nombre.

aprovechar cada uno de los ecos que evoca,
tengo que aprovechar que ahora siento
que ahora estoy viva y quiero seguir viviendo
que me gusta vivir para haber llegado a esto
de quizás sentir que nos merecemos mutuamente
ahora, en este momento
donde vivir incluye la posibilidad 
de deslizar mis manos y sentirte por completo
observando tu sonrisa y sentirla replicándose en mi boca
en una muy mala copia, pero siempre entusiasta

es en estos momentos cuando debería aprovechar
así que no estoy de acuerdo, no puedo estar de acuerdo
con guardar la compostura que me quitas
todas las veces que te veo a luz y a sombra
desde la inesperada y desesperada sincronía
cruzada por las casualidades forzadas
a sabiendas que algún día iba a estar agradecida de esto.
de verdad, no puedo estar de acuerdo.

así que debería agradecerte por ser
el motivo por el que marco a fuego estos días
la razón por la que pierdo lo que en esta linea digo que estás siendo
pero quizás, sólo quizás sea mejor
no agradecer nada, aprovechar la oportunidad
y sentirme por siempre en deuda
esa vendría siendo, más o menos, mi idea.

lunes, 12 de octubre de 2015

elucubración nefelibata.


no tenía a quién recurrir esta vez, otra vez
todo había resultado de la peor forma posible y yo
esta vez, otra vez, no tenía a nadie a quién recurrir
en mi mente daban vueltas frenéticas, incansables 
todos los errores
que había cometido 
y todas las veces en que pensé
en que no lo haría, todas las veces en que me convencí
que tendría más cuidado y que no volvería 
a traicionarme así.

pero en ese momento -enredada a las sinapsis de mi inconsciente-
estaba sola, todo había resultado de la peor forma posible
y necesitaba un abrazo, sentir que alguien estaba ahí
que a alguien le importaba mi soledad y que, por lo tanto
no estaba tan sola
tenía esa necesidad urgente quemándome las ansias
quería importar, con cada célula de mi cuerpo
empecé a pensar que si nadie estaba ahí para verme 
(dentro de sí, fuera, donde sea)
entonces no estaba existiendo, no había ninguna persona 
que pudiese confirmar que yo estaba ahí.

la ansiedad crecía, apoderándose de toda mi voluntad
cada-vez-más lo que quería se transformaba en pura impotencia
el querer hacer algo que nunca podría pasar
paralizada, con mi cara cubierta
no quería que nadie viera el desastre en ella
pero sabía que nadie lo iba a ver
sabía demasiado bien que
la posibilidad de recibir lo que quería era nula, 
todo, absoluta-mente-todo
había resultado de la peor manera posible 
y me había traicionado otra infinita vez.

y entonces sucedía
con mi cara entre mis manos, tragaba saliva una vez
dos veces, tres veces, convulsiones ridículas, comenzaba a hipar
en un momento que no se acababa, mi cuerpo se contraía a breves intervalos
breves-intervalos-con-convulsiones, estaba sucediendo
y mis manos, poco a poco, comenzaban a humedecerse
sentía calor en ellas, mi cara se ablandaba lentamente 
mi boca se entibiaba
y entonces se trataba de una masa húmeda lo que tocaba
con una mueca de desesperación inconfundible
estaba llorando como no he llorado en meses
estaba llorando mi impotencia inexorable
al fin.

en ese momento, estando sola, sabiéndome sola, entendiéndolo así
pude proyectar cada momento de los que venían
totalmente sola y sentí cómo las más horribles sensaciones 
se apoderaban de cada instancia de razón restante
lloré y grité, maldije a todos los tiempos
diez minutos allá, un par en esta pieza 
mi hermano entró y el llanto se detuvo bruscamente
"estabas gritando", me dijo, "¿qué soñaste?"
"no me acuerdo", le mentí. 
(en el sueño él era uno de los que se iban y aún me dolía)
(explicárselo iba a ser muy complicado)
me hizo cariño un rato, porque a veces no necesito explicarle todo
mientras yo aún no despertaba completamente.
"¿qué grité?", le pregunté. "no se te entendía", me mintió él esta vez
ambos sabemos que eso era lo mejor que podía hacer, 
lo rodeé con mis brazos, sintiendo una de esas gratitudes extrañas
que dicen "gracias por ignorarme", "de todas formas no sé qué hacer",
"no nos hagamos cargo".

volví a sentir el mareo de las sensaciones que se apoderan
me habían seguido en el camino de vuelta, pero
volví a darme cuenta de que aún no puedo.
"no te vayas nunca, porfavor", le dije
hice presión en mis párpados, apreté mis puños en su espalda
y me conformé con esa única lágrima posible.