el ir y venir de la rapidez vertiginosa
húmeda, cada vez más húmeda
la sangre comienza a correr bajo la piel,
a responder a un respirar pesado que se acerca
comienza y termina la cadencia, el ritmo
lo exacto, lo perfecto, lo continuo y entonces
una lengua carnívora diluyéndose en saliva
y en jugo ácido y amargo propagándose,
en unos ojos cerrados que se abren
y se encuentran con los míos, más arriba
más despacio, más rápido, más rápido
con mi boca que se desencaja
en una sonrisa casi diabólica, mientras
oprimo asfixiante: más rápido, más rápido
y los ojos se cierran otra vez, con la imagen
de la mariposa sucia entre tus brazos y mis piernas.
viernes, 23 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
el 25 caminé por Santiago. caminé casi todo Santiago en busca de unos papeles que necesitaba para mis becas.
fue una mañana larga, empezó con ir al colegio de mi hermano, el que también es mi ex colegio. caminé por Liucura hacia el San Mateo que albergó mis primeros años de media. vi las faldas grises y sentí un revoloteo desgraciado dentro mío, el frío de las 7 de la mañana, aunque fueran las 8, aunque fueran todos caminando, muchos críos con el uniforme ahí estaba yo, yendo sola al San Mateo, a las 7, una hora y media antes de la hora a la que abrían regularmente el Instituto en esos años. en los pasos que dirigía hacia el colegio con mi hermano a mi lado me absorbió un silencio de nostalgias insospechadas, volví a estar en el escenario del colegio, sola y en silencio, en ese silencio solitario que disfrutaba tanto. volví a estar ahí sentada mirando cuando los profes iban poco a poco yegando y me saludaban o miraban extrañados una y otra vez. volví a ver a aquellos que me copiaban en la conducta no sé por qué motivo, mi competencia a la que miraba con desprecio, porque yo siempre llegaba antes y saludaba a los porteros y a todos, todos sabían mi nombre, todos sabían que era la pendeja perturbada que siempre llegaba antes por un motivo casi inexistente.
luego el metro lleno y mi intento de paz al llegar al terminal para intentar alcanzar un asiento. no funcionó.
martes, 22 de noviembre de 2011
vacante.
Es difícil pensar de corrido cuando uno está así. Pensar en cadena, pensar en cadena. El eslabón perfecto al siguiente eslabón perfecto que haga funcionar un pensamiento en cadena que te lleve a la calma. El pensamiento enfermizo, de que todo debería ser perfecto. Se pide ayuda, se exige la ayuda y se grita, se avisa, se hace expresa la necesidad del aquel eslabón.
Hola, vengo por el aviso. Cuando uno deja un aviso de algo y no sabe de qué se trata no espera que le digan, uno deja el aviso. Entonces tiende a preguntar qué aviso, uno que uno dejó hace tiempo, colgado en algún árbol solo-solo, un aviso de la búsqueda de paz, de la búsqueda de eslabones. Supongamos que ese aviso se encuentra después, desfasado en el tiempo y uno ya no se acuerda del aviso que dejó. Si llega la persona con lo requerido es preciso saber si uno está disponible a aceptar lo esperado o a no aceptar lo olvidado. Vengo por el aviso, señor.
¿Qué aviso? El de arriendo. "Se arrienda habitación para persona trabajadora, joven o vieja, linda o fea, con salida independiente cada vez que la persona quiera". El anciano suspira y pierde su mirada en un pasado desesperado. Su corazón da un pequeño vuelco y se recuerda corriendo, llorando o riendo, gritando un dolor vacío y joven. Entonces el anciano comprende y mira a la joven que sostiene el aviso en sus manos, esperanzada y temblorosa. Da un pequeño respingo y algo en su interior se conmueve, quizás empatía. Y con voz paternal, golpea delicadamente el hombro que ve en frente suyo: Ya no está disponible, señorita. Lo lamento por usted, pero no será un problema, se lo aseguro.
Entiendo. ¿Por cuánto tiempo?
Por siempre...
¿Ve usted aquella mujer sentada ahí? ella arrendó la habitación hace un tiempo, trabajó arduamente y ahora es de su propiedad. Si pudiese avisarme dónde quedan más avisos, dígame porfavor. Debo arrancarlos, junto a ella. Porque este hueco dentro de mi pecho ya no alojará después de ella a nadie, nunca más.
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martes, 11 de octubre de 2011
octubre.
No me estoy arrancando, señores, acudo a Los Precisos que actualmente conforman una sola persona. Si usted llega a este blog y lo ansiaba, siéntase libre de masturbarse patética y mentalmente con la idea. Si llega a otras instancias, contemple la idea de un siquiatra.
No hay recapitulaciones ni declaraciones hoy. Hoy hay pensamientos en cadena sobre paranoias a medio parir. Sigo estando feliz, oye, más que la conchetumare y los pensamientos en cadena no lo complican, no complican a nadie, ni la paranoia porque en el peor de los casos nos morimos juntos.
No hay recapitulaciones ni declaraciones hoy. Hoy hay pensamientos en cadena sobre paranoias a medio parir. Sigo estando feliz, oye, más que la conchetumare y los pensamientos en cadena no lo complican, no complican a nadie, ni la paranoia porque en el peor de los casos nos morimos juntos.
martes, 23 de agosto de 2011
Dejé de escribir tanto acá porque dejé de creer que un blog cambie las cosas. Le perdí, con toda razón, la fe (y con la razón y la fe de mi lado pesimista no hay nada que hacer).
Los días que he vivido, los motivos de mis síncopes no los voy a gritar acá, a los vientos que vayan quedando. Esta hueá no sirve y no voy a mezclar lo útil, lo lleno de vida con esta hueá tan necrósica. Ni ahí con tener un diario, ni ahí con darle cuenta a nadie de lo que ha sido de mi vida. Ni ahí con pretender que lo que puedo decir aquí pueda interesarle a alguien. Este lugar está podrido, el hedor sofoca mis alegrías y no es digno que me desnude, voy a quedar con tonos verdosos, la humedad se va a comer lo que quede. Ni ahí con pretender cualquier cosa aquí, desprecio mis pieles antiguas. Ni ahí con rendirle cuentas a mis pieles antiguas, dejen de embargarme en letras, no voy a venir a anotar mis posesiones para que ustedes, perras de mierda, me las quiten.
No tengo ganas de venir acá por ningún motivo. Hoy me siento más mía que nunca.
miércoles, 20 de julio de 2011
ahora no, menos.
cada vez iré recordando menos y sintiendo más...
déjame que te contradiga, oye. llevo varios días sin pensar de largo una frase, sin pensar mucho más que lo que siento, a veces me atormento. pero es un nubarrón, una cosa poca, un par de gotas que se caen encima de un taxi, unas hojitas secas en el piso, un techito de por ahí que nadie puede mirar, se secan luego las gotas y pasa el nubarrón, sale el sol.
se podría decir que he perdido, como todo ser humano, un montón de cosas de allá hasta acá. partiendo del cordón umbilical (ese trozo horrible que mi mamá gracias a dios no atesoró como otras madres que definitivamente sufren algún grado extraño de sentimientos mucho más cuáticos que cualquier teenager), desde ese pedazo terrible, pucha que he perdido cosas. pero gané más cosas, partiendo de ese hoyo terrible que me quedó en la guata, oye.
si te perdí a ti, que lees esto, créeme: no lo siento en lo absoluto. si te gané, festejemos que lueguito quizás serás del otro montón o quizás no y podriamos festejar más, más ruidosamente, quebremos los vidrios de la vida a gritos de alegría, borremos estas letras con lagrimitas de felicidad, ven luego y abrázame, abracémonos. mirémonos un rato sin mirarnos bien, con tanto recuerdo o poco recuerdo detrás de los ojos. déjame atarte una cinta roja en el dedo hecha de mí.
me carga ser tan odiosa. ver, leer cosas y decirme "pucha que tenía razón, pucha que no la tenía", miserable, soma, miserable. si siempre has sabido una cosa: axiomas. too good to be truth. todo pasa pa por algo. todo eso es un uno terrible, y ahí está, siempre. el espaciador del teclado está irreparablemente pegado y me irrita tanto, me corta la leche, me deprime, me dan ganas de romperlo todo. yo los quiero y no los quiero nada, me dan lo mismo, los quiero mientras más lejos mejor. no he tomado helado americano bañado en chocolate y es tan terrible, yo le debo muchas cosas al mundo, pero espera.
allá estai bien, oye. no tú, el yo que dejé ahí sentado. oye. déjame contradecirte y decirte que no me cais tan mal, no eris TAN patética ni TAN fea. me conocis hace tiempo y sabís a qué va esto. me pintaron una sonrisa en la cara, me cosieron botones, cierres, y no desparramo tanto. me la pintaron en la cara y ahí está la sonrisa, boniiita, oye. pero no te aprovechis, tengo miedo todavía y guardo los filos porsiacaso, un descuido y zas, la sangre a veces, me muero rápido, paf, desaparezco rápido también. no tenis nada que ver, es que mis dedos ya tienen continuación en otros dedos que me recuerdan que dormir solo es tan terrible, pero no más terrible que dormir con alguien y sentirse más solo que ninguno. las cosas cambian, oye.
yo no recuerdo mucho para no odiar tanto, yo sólo siento y cuando veo las caras de tal o quien siento las cosas, vomito o no, sonrío o no, armo nudos, se arman solos. pero ni ahí con nada más. ahora no. menos.
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